Beneficios de medir la práctica de RCP

Todas las recomendaciones actualizadas en RCP reconocen que brindar una RCP de calidad —compresiones torácicas y ventilaciones— ante un paro cardíaco súbito incrementa las posibilidades de que el corazón se reactive, favoreciendo el Retorno de la Circulación Espontánea (RCE), lo que disminuye la probabilidad de tener secuelas neurológicas.

A menudo pregunto a los alumnos que toman el curso de RCP: ¿cómo sabrían si se está brindando una RCP de calidad en un evento real de paro cardíaco?

Durante las maniobras de RCP es difícil medir la calidad con la que se ejecutan, sin embargo, la evidencia demuestra que:

  1. Mantener una profundidad de compresión torácica de 5 a 6 cm.
  2. Dejar que el tórax retorne a su posición normal después de cada compresión.
  3. Mantener un ritmo de compresiones de 100 a 120 por minuto.

Estos factores permiten crear una presión de perfusión que favorece la irrigación sanguínea a los órganos vitales, principalmente al cerebro y al corazón.

Asimismo, dar ventilaciones adecuadas que logren expandir el tórax de forma normal permite mantener oxigenada la sangre.

Se debe evitar introducir demasiado volumen en cada ventilación para impedir que el aire en exceso llegue al aparato digestivo y así prevenir que la persona vomite, lo cual incrementa el riesgo de broncoaspiración.

Además, dar ventilaciones demasiado rápidas puede llevar a una hiperventilación, lo que provoca un aumento en la presión intratorácica, disminuyendo el flujo sanguíneo hacia el corazón y dificultando el retorno de la circulación espontánea.

Es indispensable que, al dar compresiones torácicas efectivas y ventilaciones adecuadas, se agregue la sincronía entre quien realiza las compresiones y quien brinda la ventilación, en caso de que se cuente con dos auxiliadores.

La importancia de sincronizar las compresiones torácicas con las ventilaciones —siguiendo la proporción de 30 compresiones efectivas a un ritmo de 100 a 120 por minuto, haciendo una breve pausa para brindar 2 ventilaciones adecuadas y reiniciando de inmediato las compresiones— es que este procedimiento duplica las posibilidades de lograr el retorno de la circulación.

Por ello, durante el proceso de capacitación en RCP, el apoyo de maniquíes (material didáctico) brinda retroalimentación en tiempo real sobre la calidad de la práctica que realizan los alumnos. Esto ayuda a que cada participante detecte sus áreas de mejora hasta alcanzar métricas de alta calidad en RCP.

Medir la práctica de la RCP favorece que ningún participante repruebe un curso presencial, ya que, a su ritmo y mediante la práctica continua, los alumnos van identificando sus oportunidades de mejora hasta lograr una RCP de calidad que incrementa las posibilidades de salvar vidas.

Noticias recientes

Artículo anterior
Artículo siguiente

Related articles

¿Tienes un evento social en puerta?

spot_imgspot_img