
Ana Laura Rosas Bucio
“Del dolor solo puedes desear una cosa: que se detenga.
Nada en el mundo es tan malo como el dolor físico.
Ante el dolor no hay héroes” George Orwell
En los artículos pasados hablamos de condiciones de enfermedad que pueden afectar a los hombres. En esta ocasión hablaremos de una condición que afecta solo a las mujeres. Esta semana hablaremos de la Vulvodinia.
La Vulvodinia es un dolor crónico en la vulva que puede durar meses que no tiene una causa reconocida. Se describe como ardor, quemazón o irritación en la vulva, o como un dolor punzante o sensación de presión en la zoma genital. Otras mujeres declaran tener una sensación de tener la piel en carne vida. Siendo un dolor que esta presente a largo plazo que puede incomodar tanto que sentarse durante mucho tiempo o tener relaciones sexuales se puede convertir en algo impensable
Dolor que puede ser provocado por el contacto, ya sea en las relaciones sexuales, al usar toallas femeninas o tampones o al usar ropa ajustada.
El dolor puede afectar la calidad de vida, dificultando actividades como caminar, sentarse o tener relaciones sexuales.
Los médicos no conocen la causa exacta de la vulvodinia, sin embargo, se pueden reconocer algunas condiciones que podrían ayudar a causarla como lesiones o irritación de los nervios de la vulva, infecciones vaginales previas, inflamación en el área vulvar, factores genéticos, alergias, cambios hormonales, y factores psicológicos estando relacionada con la ansiedad y la depresión, así como con un menor deseo sexual excitación y disfrute
La frecuencia de los síntomas y el lugar exacto donde se sienten varían de una persona a otra. El dolor puede ser constante o aparecer y desaparecer. Puede exacerbarse solo cuando se toca la vulva. Es posible que se sienta el dolor en toda la zona conociéndose como vulvodinia generalizada, o el dolor puede sentirse en la abertura de la vagina o vestíbulo conocido como vulvodinia localizada, siendo más común que la generalizada.
El tejido de la vulva puede tener un aspecto normal en apariencia, o en algunos casos, puede parecer ligeramente inflamado o hinchado. Sin embargo, el dolor en la vuva se reporta como agudo, que pica, punza o quema, y extenderse a la vulva, el perineo y en la parte interior de los muslos.
Es más frecuente que ocurra en mujeres adolescentes, aunque también se reporta en mujeres maduras. La Vulvodinia se diagnóstica sólo cuando se descartan otras causas de dolor vulvar, como una infección o algunas enfermedades cutáneas. Es importante que se realice un análisis de sangre para evaluar los niveles de estrógeno, progesterona y testosterona.
El objetivo del tratamiento es reducir el dolor y aliviar los síntomas. Siendo posible que se receten medicamentos para esto como antidepresivos, opiáceos, cremas o ungüentos con lidocaína o estrógenos, así como se suelen recomendar fisioterapia para fortalecer los músculos del piso pélvico, la biorretroalimentación para ayudar a relajar los músculos del piso pélvico, cambios en la dieta, acupuntura, la relajación y la meditación.
Se recomienda no usar jabones ni duchas que puedan causar inflamación, usar ropa interior de algodón, y no usar suavizantes de ropa, usar detergente para piel sensible, evitar ropa ajustada, evitar actividades que pongan presión sobre la vulva como bicicleta o montar a caballo, evitar los baños calientes de tina, lavar la vulva con agua después de orinar, usar lubricante soluble al agua durante el acto sexual, usar compresas frías en la vulva para aliviar dolor.
Desafortunadamente la vulvodinia suele ser una afección de difícil tratamiento, y puede tomar semanas o meses lograr que haya un poco de alivio al dolor. Y pudiera ser posible que el tratamiento no alivia todos los síntomas. La recomendación es que una combinación de tratamientos y cambios en el estilo de vida puede funcionar mejor para ayudar a manejar los síntomas de la vulvodinia.
Padecer esta condición puede tener un impacto devastador para las personas con vulva causando además de grandes molestas físicas, así como depresión, ansiedad, problemas en las relaciones personales, problemas para dormir, así como dificultades en el ámbito sexual, todo llevando a que exista una reducción de la calidad de vida.
Para el tratamiento de la vulvodinia es importante buscar una atención integral, de una ginecóloga, de un especialista en dolor, de un sexólogo/a y un psicólogo/a de confianza que le puedan ayudar a crear un plan de intervención adecuado a sus necesidades. Puede ser necesario un fisioterapeuta especialista en suelo pélvico.
“Tu dolor es real y válido; juntos podemos encontrar formas de aliviarlo”
Existen condiciones complicadas de entender y enfrentar pero con detección oportuna, un diagnóstico correcto, comprensión y apoyo de su pareja, familiares y amigos, una mujer con vulvodinia puede encontrar solución a tan difícil situación.
