AUTOESTIMA SEXUAL

Ana Laura Rosas Bucio

“Amate a ti misma primero y todo lo demás se acomodará solo”

Lucille Ball

La palabra autoestima se dice mucho, pero la realidad es que no a todos nos termina de quedar clara, y cuando hablamos de autoestima sexual pues la cosa se puede poner un poco más complicada. La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía, el cual se basa en todos los pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida, sean positivos o no. Las muchas impresiones, evaluaciones y experiencias así reunidos se conjuntan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos o, por el contrario, en un incómodo sentimiento de no ser o no poder llegar a ser lo que esperábamos

El concepto de autoestima sexual (AS) lo propuso, por primera vez, David Finkelhor. Después, Helminiak (1989) habla de autoaceptación sexual, definida como la «comodidad con el cuerpo de uno mismo como organismo sexualmente receptivo». Snell y Papini (1989) definen la AS como «la estima positiva y la confianza en la capacidad para experimentar la sexualidad de un modo satisfactorio y placentero».

La autoestima y una vida sexual placentera suelen ir más unidas de lo hemos pensado. Si mejoramos la valoración de nuestra imagen, si nos amamos y aceptamos, mejorará nuestra satisfacción sexual. El disfrute del sexo es el resultado de un sinfín de factores. Sin embargo, uno de los que más contribuyen en el proceso es una sana autoestima. Se disfruta más de la actividad sexual si la persona se siente segura y contenta consigo misma. El gozo es mayor si se gusta y se siente atractiva y deseada.

El concepto que hemos construido a lo largo de la vida sobre nuestro cuerpo y sobre el valor que nos damos va a influir en nuestro comportamiento en las relaciones sexuales, en cómo establecemos intimidad con los otros y cómo intercambiamos afecto. Esta dimensión se construye con la mirada que hemos recibido desde pequeñas/os por parte de nuestros padres y de nuestro entorno, así como el resto de las experiencias vividas y de la realidad que estemos viviendo en el presente.

Que lleva a una baja autoestima sexual

  • Falta de educación sexual
  • Creencia de mitos sexuales
  • Experiencias de humillación
  • Abuso sexual, violación: vergüenza y culpa sexual

Cuando tenemos una baja autoestima sexual:

  • Rechazamos nuestro cuerpo y/o nuestros genitales.
  • Calificamos negativamente nuestro desempeño sexual.
  • No nos atrevemos a probar nuevas conductas o lo hacemos a pesar de nuestro disgusto. Te sientes incómoda con las posturas sexuales en las que tu pareja puede ver más partes de tu cuerpo.
  • Nos cuesta trabajo hablar claramente sobre lo que nos gusta y lo que nos disgusta, lo que queremos hacer y lo que no queremos.
  • Nos preocupa tanto tener un buen desempeño sexual, que podemos tener algunos problemas como la falta de deseo, de orgasmo, problemas de erección, en los hombres, etc. e incluso puede llevarnos a evitar las relaciones sexuales.
  • Podemos tenerle miedo a la intimidad.
  • Interpretamos negativamente o como rechazo, cualquier comentario de nuestra pareja.
  • Rechazamos nuestro cuerpo y/o nuestros genitales: no estamos 100% a gusto con lo que tenemos y muchas veces nuestro cuerpo pueden significar un problema a la hora de disfrutar de nuestra sexualidad.
  • Te preocupa tanto que el encuentro sea perfecto que te olvidas de disfrutar.
  • Durante el sexo, estás pensando constante en si tu pareja estará disfrutando con tu cuerpo o con lo que le haces.
  • Evitas las relaciones sexuales, aunque te apetezcan.
  • Somos inseguros y hasta celosos 

La autoestima sexual incluye toda nuestra sexualidad, como afrontamos nuestra desnudez, la hombría, la manera de relacionarnos, si tenemos educación sexual, como desvirtuamos mitos, la manera de tener comunicación sexual y corporal, el conocimiento de nuestra anatomía.

La autoestima sexual alta o fortalecida da un carácter positivo al sexo, acompañado de una actitud que excluye sentimientos de culpa sexual, ansiedad sexual y depresión.

Para desarrollar una autoestima sexual adecuada, lo primero es librarse de los mitos y errores alrededor de este tema, porque limita, encasilla y sabotea el disfrute. Es amar nuestros cuerpos tal y como los tenemos, aceptar nuestras formas incluyendo la zona genital. Mirar y admirar lo que tenemos, sin compararnos con otras personas y respondiendo a las preguntas: ¿Que te gusta más de ti? ¿Cuáles son tus atributos? No solo físicos, sino tus mejores aspectos creativos, emocionales, eróticos, intelectuales

Ten siempre presente que la percepción que tienes de ti misma/o puede no tener nada que ver con la realidad, ya que está condicionada por todo aquello que hemos aprendido de nuestros padres y madres, de la gente que nos rodea o de la sociedad en la que vivimos. Así que, vence tus temores y aprende a aceptarte y valorarte como realmente eres. Ponte ese conjunto que tanto te gusta, sin preocuparte por lo que pueda opinar tu vecina; baila en el medio del salón como si nada más importara y olvídate de la vergüenza; haz realidad tus fantasías sin miedo a lo que pueda llegar a pensar tu pareja y saca tu lado más salvaje en la cama.

Y si te encuentras con personas que no sienten atracción hacia ti, ¡no es el fin del mundo! Cada persona tiene gustos distintos, así que eso no significa que debas adaptarte para gustarle a alguien. ¡Quiérete para que puedan quererte!

Me sonríes tan segura de ti misma. Como si ya supieras que te pertenezco. 

Y quiero que te quede claro, que tienes toda la puta razón. 

David Sant

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