Un estudio presentado en 2020 por parte de la Asociación Americana del Corazón (AHA) y retomado hace unas semanas por el Consejo de Reanimación del Reino Unido menciona, en los resultados de una investigación, que no todas las personas tienen la oportunidad de sobrevivir ante un paro cardíaco súbito en áreas no hospitalarias, es decir, en el hogar, la escuela, el trabajo y la vía pública.
La evidencia científica resalta que brindar RCP de manera inmediata por parte de los testigos presenciales, que en la mayoría de los casos son personas civiles (familiares, amigos, público en general), así como contar con el acceso oportuno a un Desfibrilador Externo Automatizado (DEA), puede brindar hasta un 75 % de posibilidades de revertir el paro cardíaco.
Cuando no se cuenta con acceso a un DEA y los testigos presenciales solo brindan maniobras básicas de RCP, como la RCP solo con las manos, se tiene una posibilidad del 5 % de revertirlo.
El estudio publicado menciona que, en entornos socioeconómicos bajos, los testigos presenciales tienen menos posibilidades de recibir capacitación en RCP, menos confianza para realizarla y es muy probable que no cuenten con acceso a un DEA o bien carezcan del conocimiento para su uso, a pesar de que los DEA cada vez son más fáciles y seguros de utilizar.
Si en verdad queremos nivelar las oportunidades para toda la población, es indispensable hacer accesible la capacitación en RCP e involucrar a las comunidades para unir esfuerzos y crear programas que hagan posible el acceso a un DEA.
El esperar a que sean únicamente las autoridades de salud o protección civil quienes se hagan responsables de la creación de zonas cardioseguras es incrementar el número de víctimas fatales que no recibieron ayuda oportunamente. Si retomamos la estadística publicada por la AHA, se plantea que cada 90 segundos una persona sufre un paro cardíaco súbito fuera de un área hospitalaria, lo que genera que el número de víctimas fatales se incremente.
En este 2025, aquí en nuestro país, tan solo hemos registrado 21 casos que se han publicado sobre eventos fatales: en escuelas como primarias, secundarias y universidades; 8 eventos en gimnasios, en personas jóvenes; y 6 en eventos deportivos, como maratones y fútbol.
Debemos brindar mejores oportunidades de aprender RCP, que ayuden a salvar vidas. Para ello, es necesario que todos nos involucremos para lograr zonas cardioseguras que incrementen las posibilidades de salvar vidas y así invertir la estadística actual.
Juntos salvamos vidas.
