Cultura de Cardioprotección

¿Es suficiente con desear ayudar?

Recientemente, compartí información sobre un estudio publicado por el Comité de Reanimación Cardiopulmonar del Reino Unido, el cual indicaba que no todas las personas tienen las mismas posibilidades de sobrevivir a un paro cardíaco súbito.

En las comunidades que carecen de capacitación en Reanimación Cardiopulmonar (RCP), es poco probable que puedan brindar asistencia adecuada, a pesar de su deseo de ayudar al enfrentar un paro cardíaco súbito con un ser querido.

La mayoría de nuestras escuelas, unidades habitacionales, espacios de recreación y deportivos no cuentan con acceso a un Desfibrilador Externo Automático (DEA).

Por esta razón, es difícil brindar oportunidades de vida cuando se presenta un paro cardíaco, como en estos dos casos desafortunados:

  1. El viernes 18 de julio del presente año, durante la ceremonia de clausura del ciclo escolar en la Escuela Preparatoria número 81, ubicada en Ecatepec, Estado de México, un alumno de 16 años que se encontraba en la ceremonia se desvaneció repentinamente.
    Los maestros, sin capacitación en RCP, se mostraron desesperados por no saber qué hacer ante el joven, al que no le detectaron pulso. La ambulancia tardó demasiado tiempo en llegar. Recordemos que el tiempo no perdona y, cuando finalmente arribó la unidad, el personal paramédico solo confirmó que el joven ya había fallecido.
  2. El domingo pasado, en un parque de Toluca, Estado de México, una mamá llevó a su niño de 5 años a jugar y disfrutar un paseo. De repente, el niño se desvaneció y no respondió a los gritos desesperados de su madre. Pese a sus súplicas, ninguna persona en el parque contaba con capacitación en RCP, y mucho menos con un DEA. Después de varios minutos, llegó una ambulancia de la Cruz Roja, lamentablemente solo para certificar que el niño ya había fallecido.

Es indispensable que la población en general nos involucremos para aprender RCP y reconozcamos que la adquisición de un DEA para la escuela de nuestros hijos es una inversión que puede salvar vidas ante un paro cardíaco súbito.

El lunes, un amigo que se encuentra de vacaciones en Canadá me comentó que estaba haciendo una caminata en un bosque y que, en una ruta de senderismo, le asombró ver que en los árboles tenían colocados anaqueles con DEAs rotulados. A un lado del anaquel había un cartel que describía la manera de usarlo ante un paro cardíaco.

Sin duda alguna, hay un abismo entre la cultura de cardioprotección en Canadá respecto a México.

No podemos ser solo espectadores ante estos sucesos. El viernes, un joven no tuvo oportunidad de sobrevivir; el domingo, una madre perdió a su hijo en segundos.

Nunca pensamos que esto nos pueda suceder. Sin embargo, nadie está exento.
Hagamos posibles las áreas cardioseguras, fomentando una cultura que ayudará a salvar vidas.

Todos podemos aprender RCP.

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