
Por Josafat tapia Castillo
En un reino encantado, donde los humanos nunca creyeron llegar, donde en realidad transitan eternamente sin darse cuenta….Es un reino mágico, donde las cosas no tangibles, se vuelven concretas….
Había una vez… un estanque maravilloso, era una laguna de agua pura y cristalina, donde nadaban peces de todos los colores existentes y las tonalidades del verde se reflejaban permanentemente…
Hasta este estanque mágico y transparente se acercaron a bañarse, sin darse cuenta de la presencia de la otra, la tristeza y la furia.
Las dos se quitaron sus vestimentas y desnudas las dos, entraron al estanque.
La furia, apurada, urgida, sin saber por qué, se bañó rápidamente y más rápidamente aún, salió del agua…
La prisa y sus formas de hacer las cosas, le impidieron distinguir claramente la realidad, al grado de volverla ciega, así que desnuda y apurada, se encontraba desprotegida y con la urgencia de cubrirse; entonces, al salir, se puso lo primero que encontró…
Muy calmada y serena, dispuesta como siempre a quedarse en el lugar donde se encuentra, la tristeza terminó su baño y sin prisa, en realidad sin conciencia del paso el tiempo y len-ta-men-te, salió del estanque. En la orilla se encontró con que su ropa ya no estaba, ante el riesgo de quedar al desnudo, se puso la única ropa que había junto al estanque, la ropa de la furia.
Desde entonces han buscado cada una a la otra, y así fueron enviadas al mundo de los humanos.
Se encuentran vagando confundidas en estas tierras … Cuando acude la tristeza, lleva consigo inevitablemente a la furia, ciega, cruel y despiadada …
Al encontrarte con la furia, se presenta constantemente mezclada con la velada tristeza.
