Ana Laura Rosas Bucio
“Este cuerpo es mío, no se toca sin mi consentimiento”
Prácticamente todas las mujeres desde finales de la niñez, la adolescencia y la adultez hemos vivido la experiencia de haber sido tocadas sin nuestro consentimiento en situaciones como transporte público, conciertos, o algún otro espacio lleno de personas. Y aunque también ha habido varones que han vivido estas experiencias, la mayoría de las víctimas son mujeres.
El varón que lleva a cabo este tipo de comportamientos se le conoce como Froutterista. Es un agresor sexual que atenta contra la intimidad y el espacio personal de otra/otras personas. El Frotismo o froutterismo es un tipo de excitación sexual que se obtiene por medio del frotamiento de los órganos genitales contra el cuerpo de alguien más. Lo que hay que enfatizar es que este comportamiento se da sin que la otra persona consienta el contacto.
Cuando el comportamiento de frotarse o de tocar con manos, brazos, o alguna otra parte, sucede de manera exclusiva, o como único medio de estimulación sexual, podemos considerarla una parafilia o trastorno psicosexual, si además de este tipo de comportamiento la persona puede tener otro tipo de actividades sexuales consensuadas entonces estamos frente a un trastorno de conducta. Sin embargo, en ambos casos, no es una enfermedad mental, ya que la persona que lo realiza esta consciente de que la actividad que le produce excitación lo esta realizando sin el consentimiento de la persona y aunque no “pudiera frenarse” sabe que con este comportamiento genera molestia, enojo y malestar a alguien mas y esa consciencia le permitiría buscar ayuda.
Sin embargo, lo frecuente es que esto no suceda. Y que la persona que lo padece siga haciéndolo con frecuencia en cada situación que pueda. Diversas investigaciones han encontrado que es una practica que sucede entre hombres de 25 a 60 años, aunque la realidad es que se han denunciado varones menores o mayores de esas edades. Otros datos muy graves son que, en México, por ejemplo, no existe una mujer que tenga que tomar transporte público que no le haya sucedido al menos en una ocasión en su vida.
Se considera que los varones que padecen de froutterismo tienen dificultades para relacionarse con las mujeres, personas tímidas, que utilizan esta conducta como una manera de escapar de la frustración que sienten al no poder acercarse a una mujer. Tratándose en muchos casos de varones que se infravaloran en cuanto a sus habilidades, capacidades o estética. Pero que, al realizar estas conductas, generan tan nivel de malestar que resultará entonces muy difícil que puedan superar sus “incapacidades” ya que, aunque lo común es que las mujeres guarden silencio ante estos comportamientos, sus reacciones siempre son de quitarse, moverse, mirar feo, mostrando su animadversión hacia estos hombres.
Así como puede haber otras mujeres que tengan reacciones mas abiertas, mostrando su enojo, su desprecio y rechazo a la cercanía de esos hombres. Y entonces cuando esos hombres intenten acercarse a mujeres en otros contextos, podría suceder que tengan miedo de recibir reacciones de rechazo.
Más allá de que el Froutterismo es una conducta que es un delito propiamente hablando, va a generar entonces malestar e incomodidad en otras áreas de la vida de quien la padece, incapacitando sus habilidades sociales y sexuales.
Se sabe que después de haber frotado sin consentimiento el cuerpo de su víctima, el froutterista va a usar esa estimulación para autoestimularse y alcanzar su clímax.
Es posible que existan froutteristas heterosexuales, homosexuales, buscando acercarse hacia otros hombres y froutteristas de niñas, niños y adolescentes. En todos los casos la conducta es un delito ya que no se tiene el consentimiento de la otra persona, pero cuando especialmente se trata de víctimas infantiles y/o jóvenes, la situación es más grave.
Hay que buscar ayuda en casos de padecer froutterismo porque es un trastorno que puede aprender a controlarse sin necesariamente limitar la libido de las personas. Solo hay que aprender a redirigir el impulso sexual hacia otro tipo de comportamientos consensuales, así como brindar a la persona que lo padece, ayuda en sus habilidades sociales, su seguridad interna y una mejora a su autoestima.
Y las personas que son víctimas de froutteristas es importante no guardar silencio, denunciar, evidenciar a las personas que cometen estos actos, tal vez sería una muy buena manera de “invitarlos” a pedir ayuda para cambiar sus comportamientos.
Recuerden
“lo más atroz de las cosas malas de la gente mala
Es el silencio de la gente buena” Gandhi
