Alejandra Lopez Martínez
El pasado 11 de julio comenzó la esperada residencia de Bad Bunny en Puerto Rico, “No me quiero ir de aquí”. Benito Martínez Ocasio lanzó su álbum DeBÍ TiRAR MáS FOToS a principios de 2025 y lo rompió: tuvo más de mil millones de reproducciones en Spotify en solo 13 días. Dos meses después, volvió a causar revuelo con el anuncio de su colaboración de ropa interior con Calvin Klein. Meses más tarde, anunció una gira que no tocaría Estados Unidos, pensada como homenaje a su Puerto Rico y grabó un Tiny Desk.
Bad Bunny ha sido, desde sus inicios, un artista con vocación de protesta. El reggaetón nació en la periferia: es lenguaje de clase trabajadora, una narración cruda de pobreza y violencia, sin romantizarlas, pero también del poder que da a las personas ser dueñas de su cuerpo y su deseo.
En julio de 2019, junto a Ricky Martin y René (Residente), Bad Bunny participó en las protestas contra el entonces gobernador de Puerto Rico, Ricardo Rosselló. En ese momento estalló el «Telegramgate», un escándalo que reveló mensajes filtrados entre Rosselló, sus asesores y miembros de su gabinete, plagados de comentarios machistas, homofóbicos y burlas hacia víctimas del huracán María (2017). En esos mensajes también se podía entrever una presunta malversación de fondos destinados a la reconstrucción post huracán. Recordemos que, en esa misma emergencia, Donald Trump arrojó rollos de papel de baño a la población en una visita oficial. Doce días después del escándalo, Rosselló dimitió. Como respuesta artística, Bad Bunny y Residente lanzaron la canción “Afilando los cuchillos”.
En 2022, Benito sacó Un verano sin ti, un álbum con alto contenido político. En “El Apagón”, acompañado de un documental, se denuncia la gentrificación de la isla por parte de extranjeros que adquieren propiedades en las playas, mientras se desplaza a los locales. Además, se habla de los constantes cortes de luz tras la concesión del sistema energético a LUMA Energy, en una red devastada por el huracán María y que nunca fue restaurada.
DeBÍ TiRAR MáS FOToS, tres años después, retoma la crítica social, el orgullo por los orígenes y el desarraigo forzado. En este disco Benito explora más sonidos clásicos de la isla como la salsa y el bolero, sin abandonar el reggaetón. Hace referencias a Nueva York, la otra isla que es altamente puertorriqueña, y donde en los años 70 florecieron ídolos boricuas como Héctor Lavoe y el Gran Combo con Fania All Stars. Refuerza la identidad con símbolos como la bandera y el sapo concho, especie endémica de Puerto Rico hoy en peligro de extinción.
Uno de los temas emblema de DTMF es “Lo que le pasó a Hawaii”. Puerto Rico es un Estado Libre Asociado de Estados Unidos desde la guerra contra España en 1898. Aunque sus habitantes tienen ciudadanía estadounidense, no pueden votar en las elecciones presidenciales. La isla es codiciada no solo por sus recursos naturales y playas, sino por su posición estratégica en el Caribe.
El estatus futuro de la isla sigue siendo un tema dividido. En 2017 se realizó un referéndum sobre su posible conversión en un estado más de la unión americana, pero no fue vinculante debido a la baja participación. También existen movimientos que impulsan la independencia.
Además de su activismo patriótico y anticolonial, Bad Bunny se ha pronunciado como aliado feminista. Ha desafiado la masculinidad hegemónica tanto en su estética como en su discurso. En canciones como “Andrea” denuncia la violencia de género y la revictimización de mujeres jóvenes; en “Yo perreo sola”, junto a Ivy Queen, y en “Bellacoso”, enfatiza que perrear no es consentimiento y rechaza el acoso sexual hacia las mujeres.
Bad Bunny no es solo el artista más escuchado de su generación. Su impacto trasciende gustos musicales o estrategias de marketing. Es un catalizador de cambio desde las bases. Como dice una activista en su documental El Apagón: “Cuando los de abajo se mueven, los de arriba caen.”
P.D. Ya esperamos con ansias sus conciertos de diciembre en México.
