
Los videojuegos forman parte del día a día de muchas familias y, cuando se utilizan de manera adecuada, pueden convertirse en una herramienta positiva para el desarrollo de niñas y niños. Sin embargo, también es importante que madres y padres conozcan sus beneficios y riesgos para fomentar un uso responsable y equilibrado.
Entre los beneficios, diversos videojuegos estimulan habilidades cognitivas como la atención, la memoria, la resolución de problemas y la coordinación. Además, algunos títulos promueven el trabajo en equipo, la creatividad y el aprendizaje de idiomas o contenidos educativos, siempre que estén adaptados a la edad del menor.
Por otro lado, un uso excesivo o sin supervisión puede generar riesgos, como el sedentarismo, dificultades para conciliar el sueño, bajo rendimiento escolar o exposición a contenidos no adecuados. También es importante prestar atención al tiempo frente a pantallas y al impacto que puede tener en la convivencia familiar.
El acompañamiento de los padres es clave para encontrar el equilibrio. Establecer horarios, revisar clasificaciones por edad y fomentar otras actividades como el deporte o la lectura ayuda a que los videojuegos sean una experiencia segura y enriquecedora, fortaleciendo el desarrollo integral de los hijos.
