UNDERGROUND

DONDE ARQUITECTURA E INGENIERÍA ENCUENTRAN SU PROFUNDIDAD

No todo se construye hacia arriba. En lo subterráneo, arquitectura e ingeniería se entrelazan no solo por demandas técnicas, sino por impulsos primarios: protección, conexión, resiliencia. Desde túneles mineros hasta ciudades ocultas, lo que yace debajo refleja tanto nuestro ingenio como nuestros temores.

Surgen espacios conocidos como dugouts en inglés. Los alemanes, por su parte, utilizaron el término bunker a partir de la Primera Guerra Mundial. Desde entonces, se han ido adecuando acorde a las necesidades de los ocupantes y modernizándose con ayuda de los avances tecnológicos.

Los primeros espacios subterráneos nacieron en la minería, como zonas de resguardo frente a derrumbes y explosiones. Estos refugios, conectados por tiros de ventilación, son el antecedente estructural de los túneles modernos, pensados para proteger y salvar vidas.

Durante las guerras mundiales, los bunkers evolucionaron como refugios estratégicos, como el famoso Führerbunker en Berlín. Hoy, estos espacios son símbolos de resistencia y memoria. En el cine, los bunkers se han convertido en escenarios del fin del mundo, metáforas del miedo contemporáneo y de la búsqueda de refugios interiores.

En la naturaleza, túneles como los de los tejones o conejos sirven para protegerse y comunicarse sin ser vistos. Este principio inspiró estructuras humanas como Derinkuyu, la ciudad subterránea turca que llegó a albergar a 20,000 personas. Así, el subsuelo se transforma en medio de conexión y resguardo sin exposición.

La evolución de las carreteras dio paso a puentes y, más tarde, a túneles que optimizan la comunicación en terrenos abruptos. Gracias a los avances geotécnicos y al uso de materiales más sustentables, hoy los túneles son piezas clave del urbanismo moderno.

Los túneles se pueden clasificar por su uso, método de construcción y ubicación. Los tipos más comunes incluyen túneles de transporte (carreteras, ferrocarriles), túneles de servicios (agua, electricidad, gas), túneles mineros y túneles para propósitos especiales como militares o de investigación. También se pueden clasificar por su método de construcción (excavación, corte y cubierta, túneles sumergidos) y ubicación (subterráneos, submarinos, etc.).

Una de las construcciones híbridas que incluye más de tres usos es el puente-túnel de Øresund, que conecta Dinamarca con Suecia. Esta megaestructura combina tres servicios: paso vehicular, ferroviario y de servicios. Para permitir la navegación, el tramo se sumerge bajo el mar, permitiendo el cruce libre de navíos.

La realización de esta maravilla requirió el análisis de distintos puntos de vista. Un puente sería complicado por la distancia, por lo que se creó esta combinación de puente y túnel. Esta obra magnífica consta de secciones que inician desde Suecia: el tramo este es de 3.73 km; el puente alto, de 1.092 m; el tramo oeste, de 3.014 m, hasta llegar a una isla cuya superficie carretera es de 4.055 m. De ahí se sumerge en un túnel de 4.050 m y sale en una península artificial de 4.33 m. Su pilar más alto mide 204 metros, cuenta con tres tramos y pesa un total de 82,000 toneladas.

Este proyecto comenzó en 1991 y se alargó durante nueve años, hasta que se abrió al público en el año 2000. Los segmentos del túnel fueron remolcados desde el lugar de fabricación y colocados mediante tecnología GPS, para después ser sumergidos y asentados sobre una base nivelada en el fondo del mar, previamente preparado.

Las torres centrales del puente fueron colocadas por la grúa flotante más grande del mundo y están diseñadas para que el puente no se destruya, ni siquiera si un avión choca con ellas. El puente lo componen dos tramos conectados por un tercero central atirantado. El vano de este —el espacio entre dos vigas consecutivas— es uno de los más largos del mundo, con 490 metros. En ese punto, el puente se eleva 57 metros sobre el nivel del mar, sostenido por pilares de hasta 204 metros de altura.

Actualmente se construye la autopista Mante-Ocampo-Tula, un proyecto carretero en Tamaulipas que busca mejorar la conectividad y el desarrollo de la región. Esta vía conectará el centro y sur de Tamaulipas con el centro del país, y se espera que impulse el comercio internacional y el turismo. La autopista tendrá una longitud de 106 kilómetros y contará con características como dos carriles por sentido, acotamientos, 22 puentes, pasos inferiores y superiores, así como zonas de casetas y pasos de fauna.

Contará con un túnel de 1.8 kilómetros de longitud, uno de los más largos del país, beneficiando al sur de Tamaulipas al conectarlo con el centro del país, incluyendo estados como San Luis Potosí, Querétaro, Aguascalientes y Guanajuato.

¿Te imaginas cuán grande podría crecer la economía si logramos conectar un corredor interoceánico de Tampico o Veracruz al océano Pacífico? ¿Estaríamos rompiendo con el canal de Panamá?

“Este eje transversal no es solo acero y asfalto: es memoria, identidad y voluntad proyectada. En su trazo se cruzan los hilos invisibles de una nación que se piensa a sí misma más allá del centro.”

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