Ciudad de México, 17 de octubre de 2025 — Cada 17 de octubre se conmemora el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, una fecha establecida por las Naciones Unidas para reflexionar sobre una de las mayores desigualdades que aún persisten en el planeta y para reafirmar el compromiso global de poner fin a la pobreza en todas sus formas.
Una realidad que aún afecta a millones de personas
Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), una de cada diez personas en las regiones en desarrollo vive con menos de 1.90 dólares al día, cifra que representa el umbral internacional de pobreza. Más allá de la falta de ingresos, esta condición implica carencias en alimentación, agua potable, vivienda digna y acceso a servicios básicos.
Este año, el lema de la conmemoración pone el foco en una de las dimensiones menos visibles del problema: el maltrato social e institucional que enfrentan quienes viven en la pobreza.

Discriminación y exclusión: las otras caras de la pobreza
Las personas en situación de vulnerabilidad no solo enfrentan dificultades económicas, sino también actitudes hostiles y prejuicios. Son frecuentemente estigmatizadas, juzgadas o discriminadas por su apariencia, su forma de hablar o su contexto social.
Este maltrato se extiende al ámbito institucional, donde muchas veces son ignoradas por sistemas que deberían protegerlas. Las políticas públicas, la burocracia y la falta de empatía pueden negarles derechos esenciales como la salud, la educación, la vivienda o la identidad legal, perpetuando el ciclo de exclusión y desigualdad.
Un llamado a la acción global
La lucha contra la pobreza no solo busca garantizar recursos materiales, sino también restaurar la dignidad y los derechos humanos de quienes más lo necesitan. La Agenda 2030 de la ONU tiene como primer objetivo “poner fin a la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo”, recordando que erradicarla es una tarea colectiva que requiere voluntad política, empatía y acción social.
Un movimiento que nació del compromiso humano
El origen de esta conmemoración se remonta a 1987, cuando más de 100 mil personas se reunieron en la Plaza del Trocadero, en París, para rendir homenaje a las víctimas de la pobreza, el hambre, la violencia y la exclusión. Aquel encuentro dio pie a un movimiento mundial que, en 1992, fue reconocido oficialmente por la Asamblea General de las Naciones Unidas como el Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza.
Un día para reflexionar y actuar
Hoy más que nunca, el llamado es claro: la pobreza no debe ser vista como un fracaso individual, sino como un desafío social que nos involucra a todos. Combatirla requiere empatía, políticas inclusivas y un compromiso real para construir un futuro donde nadie quede atrás.
Este 17 de octubre, el mundo recuerda que la justicia social empieza con igualdad de oportunidades y con la convicción de que erradicar la pobreza es posible si se actúa con solidaridad y determinación.
