Un descubrimiento histórico
El 4 de noviembre de 1922, el arqueólogo británico Howard Carter realizó uno de los hallazgos más emblemáticos del siglo XX: la tumba de Tutankamón, el joven faraón egipcio que gobernó durante apenas diez años. Este descubrimiento se considera uno de los momentos más importantes de la arqueología moderna, y desde entonces ha fascinado al mundo entero.
Las fotografías de la época transportan a quienes las observan al corazón del Valle de los Reyes, un lugar repleto de pasadizos y cámaras que evocan la grandeza de la civilización egipcia.

Howard Carter y Lord Carnarvon
Howard Carter (1874–1939) era un egiptólogo de gran experiencia que trabajaba en el Valle de los Reyes desde 1917, continuando las excavaciones que la Primera Guerra Mundial había interrumpido. Su labor no habría sido posible sin Lord Carnarvon, un aristócrata inglés que financió sus exploraciones con el objetivo de encontrar la tumba del faraón.
Tras años de excavaciones y con los recursos económicos al límite, Carnarvon le dio a Carter una última oportunidad. Fue así que, el 4 de noviembre de 1922, la entrada a la tumba fue finalmente abierta, marcando un momento que pasaría a la historia.
La tumba y el sarcófago
El hallazgo no terminó con la apertura de la entrada. El sarcófago de Tutankamón fue abierto junto a su asistente, aunque no fue hasta el 16 de febrero de 1923 que se pudo analizar completamente su interior. La famosa máscara funeraria, chapada en oro y decorada con lapislázuli y otras gemas, data de 1922 y pesa 10,23 kilogramos.
El propio sarcófago y sus compartimentos de alabastro estaban cuidadosamente conservados, al igual que la momia del faraón, que revela que murió alrededor de los 18 años.

Un tesoro sin precedentes
Desde joyas y amuletos hasta trompetas y dagas, en total se recuperaron 5.398 objetos dentro de la tumba. Entre ellos, destacan los amuletos de escarabajo, colchas bordadas y lienzos con representaciones de deidades como Ankhesenamun. Cada pieza fue cuidadosamente fotografiada y documentada, primero en 1923 y posteriormente trasladada bajo la supervisión de expertos como Arthur Mace y Alfred Lucas, quienes trabajaron junto al gobierno egipcio.
La maldición y el legado
Pocos meses después del descubrimiento, Lord Carnarvon murió por una infección, y varios miembros del equipo también fallecieron en los años posteriores, alimentando la leyenda de la maldición de Tutankamón. Hoy, la tumba sigue siendo un imán turístico dentro del Valle de los Reyes, junto a otras cámaras famosas como las de Ramsés VI y Tutmosis III.

