La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sostuvo esta mañana una conversación telefónica con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, centrada en el inminente impacto de los nuevos aranceles del 30% a las importaciones mexicanas, programados para entrar en vigor el próximo 1 de agosto. Esta llamada, la novena desde noviembre de 2024, ocurre en un contexto de creciente presión bilateral en temas económicos, migratorios y de seguridad.
Durante la conversación, ambos mandatarios discutieron los posibles ajustes a la política comercial con el fin de minimizar las afectaciones económicas, especialmente para sectores clave como el automotriz, agroalimentario y de manufactura. Las exportaciones mexicanas hacia EE. UU., que representan más del 80% del comercio exterior del país, se verían duramente golpeadas si la medida se mantiene sin modificaciones.
Fuentes cercanas a la presidencia mexicana aseguran que Sheinbaum reiteró su postura en favor del libre comercio, y solicitó a Trump abrir una mesa técnica inmediata para revisar los criterios de aplicación de los aranceles. Trump, por su parte, enfatizó la necesidad de fortalecer la seguridad fronteriza y frenar el flujo de fentanilo como condición para reconsiderar cualquier reducción arancelaria.
El ambiente comercial se ha vuelto tenso. Analistas temen que esta política pueda desencadenar represalias o afectaciones severas a cadenas de suministro que integran a ambos países. Las cámaras empresariales mexicanas ya han solicitado acciones urgentes para proteger a las industrias nacionales más expuestas.
