La industria cárnica de México, agrupada principalmente en la Asociación Mexicana de Engorda de Ganado (AMEG), ha alzado la voz contra las recientes disposiciones emitidas por el gobierno relacionadas con el control del parásito conocido como “gusano barrenador”, que está avanzando hacia zonas del norte del país.
El Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria (Senasica) ha establecido que los bovinos deberán recibir un tratamiento con ivermectina 72 horas antes de su movilización, con supervisión por parte de personal oficial. Además, se intensifican las inspecciones durante los traslados desde el sur hacia el norte, con el objetivo de prevenir que el parásito ingrese a nuevas zonas. Estas medidas se inscriben en acuerdos bilaterales con Estados Unidos, ante la inquietud de que el problema sanitario cruce la frontera.
La AMEG ha advertido que esas regulaciones podrían desestabilizar la cadena de suministro del sector cárnico, que en 2024 generó alrededor de 192 mil millones de pesos. Reclaman que la medida implica demoras logísticas, costos mayores y afectaciones al comercio entre estados. Como alternativa, proponen la liberación de moscas estériles como medida de control biológico, un mecanismo ya probado en otros países, en lugar del uso generalizado del antiparasitario.
Hasta ahora, el parásito no ha cruzado a territorio estadounidense, pero ya se han endurecido controles fronterizos. El gobierno mexicano, por su parte, adelantó que anunciará nuevas acciones para equilibrar la sanidad animal con los intereses del mercado interno. Este conflicto evidencia el delicado balance entre políticas sanitarias y los intereses productivos en el ámbito agropecuario.

