El gobierno del Reino Unido ha decidido finalizar el Fleming Fund, un programa lanzado en 2015 con una inversión inicial de £265 millones para combatir la resistencia a los antibióticos (AMR) en 25 países de ingresos bajos y medios. La decisión ha sido calificada como “asombrosa” por expertos como el exzar británico de AMR, Lord O’Neill, y organizaciones como la Wellcome Trust, que alertan sobre un retroceso significativo en la lucha contra uno de los problemas más crecientes de salud pública, responsable de más de 1.27 millones de muertes anuales .
El Fleming Fund financió proyectos de vigilancia, campañas de concienciación y prácticas de uso responsable de antibióticos. Aunque el gobierno afirma que mantendrá alianzas existentes y acceso a datos, críticos advierten que el abandono de esta estructura simbólica socava el liderazgo internacional británico en salud global. Con la resistencia antimicrobiana al alza, la medida genera temor por el debilitamiento del sistema global de respuesta a infecciones resistentes

