El 9 de septiembre, México anunció que presentará un proyecto de ley para reformar su régimen arancelario, con el objetivo de corregir desequilibrios comerciales y recaudar cerca de 70 mil millones de pesos (aprox. 3.76 mil millones de dólares) .
La propuesta está dirigida específicamente a sectores como el automotriz y manufacturero, con aranceles aplicables a países que no tienen acuerdos comerciales vigentes con México. El ministro de Hacienda, Edgar Amador, aclaró que las importaciones desde Estados Unidos—el principal socio comercial—no se verán afectadas .

Carlos Lerma, subsecretario de Ingresos, puntualizó que las reformas respetarán los tratados internacionales firmados. Aun así, se anticipa que la medida fortalecerá la producción local al desincentivar importaciones provenientes de países como China, en medio de una coyuntura geopolítica compleja .
Esta estrategia forma parte de una estrategia más amplia para aumentar los ingresos públicos y reducir dependencia externa, en un entorno marcado por presiones de Estados Unidos para limitar la participación de China en cadenas de suministro regionales .
El anuncio llega en un momento crucial: con tensiones comerciales constantes, México busca fortalecer su autonomía económica sin romper con normas internacionales, equilibrando crecimiento y estabilidad fiscal.

