
Sony ha comenzado a aplicar un aumento significativo en los precios de sus juegos de PlayStation en ciertas regiones, afectando directamente el acceso a sus títulos en mercados emergentes. Entre los territorios más impactados se encuentra Turquía, donde los jugadores ya enfrentan precios que alcanzan hasta los 88 dólares estadounidenses, un salto considerable respecto al costo estándar de 60 dólares que predominaba hasta hace poco.
El incremento ha generado una fuerte ola de críticas por parte de la comunidad, especialmente en países donde el salario promedio mensual ronda los 400 USD. En redes sociales, usuarios turcos han señalado que jugar en una consola PlayStation se ha vuelto insostenible, y algunos ya consideran alternativas como Xbox o el juego en PC, donde todavía existen precios más accesibles o modelos como Game Pass.
Hasta el momento, Sony no ha ofrecido un comunicado oficial explicando las razones detrás del ajuste, pero analistas sugieren que podría estar relacionado con factores como la inflación, la volatilidad económica en ciertos mercados y la estrategia de maximizar ingresos en regiones con monedas debilitadas.
Este cambio se suma a una serie de movimientos de la industria que han venido encareciendo el acceso al gaming en consolas, alimentando el debate sobre la accesibilidad y el futuro del modelo tradicional de venta de videojuegos.
