Una de las canciones más explosivas del año, Not Like Us de Kendrick Lamar, no solo ha estremecido a la industria musical, sino que ha llegado a los tribunales. Una jueza federal de Estados Unidos evalúa ahora si esta popular tiradera forma parte del arte del hip hop o si cruzó la línea hacia la difamación.

Tiradera con justificación para Drake
La disputa se originó cuando el rapero canadiense Drake demandó a Universal Music Group, el sello discográfico que comparte con Lamar, alegando que la canción lo calumnia. En el tema, Kendrick lanza ataques directos, lo llama “colonizador” del rap y sugiere conductas sexuales inapropiadas con frases como “¿Amante certificado? Pedófilos certificados”.
Universal defiende la pista como una hipérbole lírica dentro de la tradición del rap, donde las “batallas” son herramientas creativas, no declaraciones literales. El debate ahora está en manos de la jueza Jeannette Vargas, quien aún no ha emitido un fallo.
Canción galardonada
La controversia se amplifica porque Not Like Us no es cualquier tema: ganó premios Grammy, rompió récords en Apple Music y ayudó a que el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl fuera el más visto de la historia. Pero para Drake, la canción también representa una amenaza: su mansión en Toronto fue mostrada en la portada del sencillo, y desde entonces ha habido intentos de invasión y un tiroteo a su guardia.
Mientras la cultura del hip hop se defiende en la corte, el mundo observa si las rimas feroces pueden seguir siendo arte… o si también pueden ser delito.
