La Perla Negra

Un pescador que vivía en una pobre casucha, tuvo un sueño, donde un mago le dijo que buscara en los caminos próximos a la ribera a un hombre con vestimenta extraña que acamparía ahí, bajo la sombra de un árbol, para pasar la noche.

…Ese hombre traerá consigo una perla negra de un valor incalculable y una belleza extraordinaria, si consigues que el forastero te la dé, serás rico para el resto de tu vida –dijo el mago.

El pescador al despertar, corrió hacia la ribera, donde efectivamente había un hombre. Se aproximó apresurado y le dijo: ¡la perla! ¡la perla! ¡dame la perla preciosa!

¿Qué perla?, -preguntó el forastero. 

El pescador le contó su sueño y su historia de pobreza. El extranjero busco en sus ropas, le dio la perla y le dijo “puedes quedarte con ella”.

El pescador se quedó mirando la perla con asombro. 

¡Era en verdad hermosa! Tal vez la más preciosa del mundo. 

Su valor debía ser insuperable pues era fantástica…

A pesar de su embebecimiento, reaccionó, tomó la perla y se marchó. 

Ante lo sorpresivo de los acontecimientos el pobre pescador pasó la noche, sin poder conciliar el sueño y preguntándose qué pudo haber inspirado al forastero a tal comportamiento.

Al día siguiente, fue a buscar al extranjero y le dijo: Por favor enséñame esa riqueza que te permite desprenderte con tal facilidad de las cosas, permíteme conocer tu verdadera fortuna.

Yo voy a compartir ahora mi historia –dijo el forastero- me encontraba muy triste desde hace algún tiempo. Un día caminando por el sendero del bosque, me encontré con un mago que me dijo. Deja tu tristeza, sigue tu camino y comparte lo que tienes. 

Puedo compartir lo que tengo sin problema pero dejar mi tristeza, eso no puedo. ¿Cuál es la razón de tu tristeza? –me preguntó el mago. Soy un ser inútil, no soy importante para nadie y no hay persona en el mundo a quien yo pueda enseñarle algo. 

Ante esta confesión voy a darte esta perla negra –me dijo- y con ella encontrarás lo que buscas.  Tú  perla no me sirve, le dije, llévatela y déjame en paz con mi tristeza.

Si voy a irme pero te dejaré la perla, ve por los caminos próximos a la ribera, elige una buena sombra de árbol para acampar y ahí encontrarás lo que has estado buscando. Obséquiale esta perla a una persona, recibirás a cambio una evidencia de lo equivocado que has estado. 

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