
Lina Meruane ha construido una obra literaria centrada en los dilemas humanos más incómodos: enfermedad, maternidad, feminismo e identidad. Entre ellos, la revisión de su propia infancia durante la dictadura de Pinochet ocupa un lugar central en Señales de nosotros, donde la escritora chilena cuestiona la relación entre inocencia y complicidad.
Meruane recuerda que crecer en un entorno protegido, en un colegio que aislaba a los alumnos de la realidad política y en una familia cautelosa, la privó de comprender el alcance de la violencia del régimen. “La pregunta no es si a los 5, 7 o 10 años uno es cómplice, sino cómo el sistema impedía que entendieras y ataras los cabos de lo que pasaba”, reflexiona.
Su escritura se centra en desentrañar esas capas de silencio, tanto propias como colectivas. Según Meruane, la memoria permite no solo el reconocimiento de los hechos, sino también establecer consecuencias éticas y legales: visibilizar la violencia del Estado y garantizar que no se repita.
La autora también aborda la historia olvidada de las mujeres en la política de derecha durante la dictadura, cuyo activismo —como el caceroleo— marcó la vida cotidiana y, eventualmente, contribuyó a movimientos posteriores. Meruane enfatiza que el papel de las mujeres suele ser invisibilizado, aunque hayan sido actores significativos de los procesos sociales y políticos.
Para Meruane, la literatura se convierte en un instrumento para cuestionar la complicidad, revisar la historia desde una mirada crítica y enfrentar las contradicciones de la memoria personal y colectiva, recordando que incluso la infancia no puede ser un escudo absoluto frente a la ética.
