Joey Chestnut, conocido mundialmente como el “rey del hot dog”, no solo ha roto récords en concursos de comida, sino que también ha transformado una pasión poco convencional en un negocio altamente rentable. Originario de Vallejo, California, Chestnut comenzó su trayectoria en competencias alimentarias casi por accidente, impulsado por una broma familiar que lo llevó a su primer concurso local tras regresar de la universidad.

Con el tiempo, su talento innato lo llevó a participar en ferias regionales, como el Festival Mundial de Espárragos Fritos de Stockton en 2005, donde comió más de seis kilos en poco más de once minutos. Ese mismo año, se estrenó en el famoso Nathan’s Famous International Hot Dog Eating Contest en Coney Island, donde sorprendió al devorar 32 hot dogs y quedar tercero, solo por detrás de figuras legendarias como Takeru Kobayashi y Sonya Thomas.
Pero fue en 2023 cuando consolidó su legado: tras un año de ausencia por disputas contractuales, regresó con fuerza a Brooklyn y devoró 70.5 hot dogs en 10 minutos, ampliando su récord a 17 títulos y dejando atrás por 24 unidades a su competidor más cercano, según informó CNN.

El punto de inflexión llegó en 2010, cuando dejó su trabajo en la construcción para dedicarse por completo a las competencias. Aunque su familia tenía dudas, especialmente por temas de salud y estabilidad, Joey demostró que este inusual camino podía ser rentable. Solo en 2022, generó ingresos superiores a 500 mil dólares, acumulando una fortuna estimada de más de 4 millones, de acuerdo con NBC New York.
Más allá de los premios (Nathan’s otorga 10 mil dólares al campeón), su éxito radica en su disciplina: entrena con simulacros que replican la presión del evento real, incluyendo luces, ruido y cronómetros. Además, mantiene acuerdos de patrocinio y estrategias comerciales que fortalecen su marca personal, según Business Insider.
