Un reporte nacional indica que más de 11 mil niños han sufrido quemaduras durante este año, con predominancia en menores de 5 años. Las escaldaduras por líquidos calientes representan casi la mitad de los casos, mientras que las quemaduras eléctricas presentan la mayor tasa de infección.
Aunque la mortalidad general es baja, las quemaduras por pirotecnia siguen generando complicaciones graves, incluida hospitalización prolongada. Especialistas señalan que estos incidentes reflejan desigualdades sociales y la exposición a ambientes domésticos de riesgo.
La atención hospitalaria es compleja y costosa, por lo que se enfatiza la necesidad de prevención mediante educación a padres y cuidadores, seguridad en el hogar y control de productos peligrosos.
Campañas de prevención buscan informar sobre el manejo seguro de líquidos calientes, electricidad y pirotecnia, especialmente en comunidades con menores recursos.
El objetivo es reducir no solo la incidencia de quemaduras sino también sus consecuencias a largo plazo, incluyendo secuelas físicas y psicológicas en los niños afectados.

