El Hospital Infantil de México “Federico Gómez” atraviesa una crisis sin precedentes debido al desabasto de insumos quirúrgicos y medicamentos esenciales. La falta de anestesia, materiales básicos y fármacos oncológicos ha obligado a posponer intervenciones y limitar la atención de pacientes pediátricos con enfermedades graves. Médicos y familiares han denunciado que esta situación pone en riesgo la vida de decenas de menores que dependen de tratamientos continuos.
El problema se originó por retrasos en la entrega de recursos federales destinados a la compra de medicamentos especializados. A pesar de que se trata de uno de los hospitales más importantes del país, la falta de insumos se ha prolongado por semanas, afectando principalmente las áreas de oncología, cardiología y neurocirugía infantil. Algunos padres han debido costear medicinas y material médico por su cuenta ante la urgencia de los tratamientos.
Las autoridades de salud reconocieron el desabasto y confirmaron que ya se realizan gestiones para liberar los recursos retenidos. La Secretaría de Salud, en coordinación con el INSABI, informó que se implementará un plan emergente para restablecer el abasto antes de fin de mes y garantizar la atención de los pacientes más vulnerables.
Especialistas advierten, sin embargo, que el caso del Hospital Infantil no es aislado. Varias instituciones de alta especialidad han reportado fallas similares en la cadena de suministro, lo que refleja una problemática estructural en la logística de distribución de medicamentos a nivel nacional. Los retrasos en licitaciones, la falta de coordinación entre dependencias y los recortes presupuestales han contribuido a esta crisis silenciosa.
El Colegio Nacional de Pediatría exhortó al Gobierno Federal a revisar los mecanismos de compra y entrega de insumos, para evitar que la atención médica se vea interrumpida por causas administrativas. Recordaron que la atención infantil es una prioridad de salud pública y que cada día sin tratamiento puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Finalmente, padres de familia y asociaciones civiles han convocado a una mesa de diálogo con las autoridades sanitarias para exigir soluciones permanentes. Insisten en que los niños no pueden seguir siendo víctimas de la ineficiencia del sistema de salud y que se requieren medidas urgentes, transparentes y sostenibles para garantizar su derecho a la atención médica.

