
La Franja de Gaza enfrenta una crisis alimentaria extrema que podría alcanzar el umbral de una hambruna formal, aunque hasta la fecha no se ha declarado oficialmente. Desde marzo de 2025 y tras el bloqueo total al ingreso de ayuda humanitaria, la mayoría de los 2,1 millones de habitantes viven con inseguridad alimentaria grave. Se estima que alrededor de 470.000 personas —un 22 % de la población— se encuentran en fase de hambruna (CIF Fase 5), y más de un millón en fase de emergencia (Fase 4).
UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos alertan que al menos 71.000 niños menores de cinco años y más de 17.000 mujeres embarazadas o lactantes necesitarán tratamiento urgente por desnutrición aguda si no se actúa de inmediato. Según la OMS, casi medio millón están en situación “catastrófica”, con altos riesgos de enfermedad y muerte por inanición.
A pesar de estas cifras, no se ha emitido una declaración formal de hambruna. La Clasificación Integrada de las Fases de la Seguridad Alimentaria (IPC/CIF) requiere tres condiciones verificadas: escasez extrema de alimentos, altos niveles de desnutrición infantil y mortalidad excesiva. El acceso restringido a Gaza y el colapso de los sistemas de salud impiden recopilar datos confiables para el tercer criterio, lo que ha ralentizado el proceso
Organismos humanitarios advierten que esperar a una declaración oficial antes de escalar la ayuda sería éticamente inaceptable, pues las muertes ya están ocurriendo. Piden un aumento sustancial del envío de alimentos y un alto al fuego humanitario para evitar un desastre aún mayor.

