¿“Auto de moda” pero sin blindaje? La paradoja de la seguridad vehicular en México

En pleno 2025, el mercado mexicano de autos nuevos refleja una dinámica de ventas que sorprende por su crecimiento moderado, pero que en el fondo revela una falla de gran importancia: la seguridad vehicular. Según un reciente estudio de la organización civil El Poder del Consumidor, de los diez automóviles más vendidos en México en lo que va del año, solo dos modelos —Kia K3 y Nissan Kicks— cumplen con los estándares internacionales recomendados para una mayor protección al conductor y a los pasajeros.
El dato resulta alarmante cuando se considera que esta decena de modelos concentra alrededor del 28 % del total del mercado de vehículos ligeros nuevos, lo que equivale aproximadamente al 87 % de las ventas nacionales entre enero y septiembre de 2025. Esto significa que casi nueve de cada diez autos adquiridos por los mexicanos pertenecen a modelos cuya seguridad está, en la mayoría de los casos, por debajo de las recomendaciones internacionales.
¿Por qué ocurre esto? En gran medida porque los modelos más populares responden a estrategias de precio y mercadotecnia más que a filtros rigurosos de seguridad. En el análisis se evaluaron elementos como el control electrónico de estabilidad (ESC), el número de bolsas de aire, los anclajes para sillas infantiles y las calificaciones del programa Latin NCAP. Descubrir que solo dos modelos cumplen con todos los estándares recomendados es un reflejo de que la “popularidad” no necesariamente va de la mano con la “protección”.
Por ejemplo, el estudio detalla que el modelo Nissan NP300, pese a ser uno de los más vendidos, carece de control de estabilidad y solo incluye dos bolsas de aire. Otros vehículos analizados —como el Mazda CX-30, Hyundai Grand i10 o el MG Motor MG5— cuentan con equipamientos básicos aceptables, pero aún no alcanzan los niveles de protección exigidos por las pruebas más estrictas.
Esta situación adquiere aún mayor relevancia si se compara con la tendencia general del consumo automotriz en México: los segmentos de SUVs, minivans y pickups dominan las ventas, mientras que los autos compactos y sedanes siguen perdiendo terreno. Aun así, la seguridad de los autos más vendidos, incluso entre estos segmentos, no parece haberse convertido en una prioridad para muchos compradores.
El reto no es únicamente de los consumidores: también es de la industria, los reguladores y las marcas. El avance tecnológico en seguridad es innegable —los sistemas de asistencia al conductor y las pruebas de impacto son cada vez más precisos—, pero su implementación queda rezagada en los modelos “masivos”. Muchos fabricantes continúan lanzando versiones básicas sin control de estabilidad, sin sistemas de alerta de colisión y con estructuras de carrocería que no garantizan una absorción eficiente de impactos.
La pregunta que surge es clara: ¿están los usuarios en condiciones de exigir una mejor protección cuando adquieren un vehículo nuevo? ¿Y qué responsabilidad tienen las marcas al promover modelos de bajo costo sin estándares elevados de seguridad como principal argumento de venta? El Poder del Consumidor califica esta situación como “una deuda pendiente con el derecho a la movilidad segura de las personas y sus familias”.
Ante este panorama, algunas recomendaciones para los compradores podrían marcar la diferencia: verificar que el modelo seleccionado cuente con control de estabilidad, al menos seis bolsas de aire, calificación Latin NCAP de cuatro o cinco estrellas, y tecnologías de asistencia al conductor como frenado automático o alerta de punto ciego. No hay que conformarse con el precio o la popularidad del modelo.
En conclusión, el auge de las ventas automotrices en México no debe ocultar una realidad preocupante: muchos de los autos que más circulan por las calles fueron elegidos por su costo o prestigio de marca, pero no necesariamente por su capacidad de proteger vidas. Si la popularidad no se acompaña de seguridad, el carril hacia la movilidad responsable seguirá lleno de baches.
