
El Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) resolvió que el exfutbolista brasileño Dani Alves debe indemnizar al club Pumas de la UNAM por daños y perjuicios derivados de la rescisión de su contrato en 2023, en un fallo que pone fin a una prolongada disputa legal. La decisión, notificada al club el 1 de septiembre de 2025, confirma la validez de la terminación contractual por justa causa y revoca una resolución previa de la FIFA.
Dani Alves, quien jugó 13 partidos con Pumas en 2022, fue despedido por el club el 23 de enero de 2023 tras ser arrestado en Barcelona por un caso de agresión sexual. Según Pumas, Alves solicitó un permiso para asistir al funeral de su suegra, pero en realidad enfrentaba una orden de aprehensión en España y no regresó a México. El club demandó al jugador por tres millones de dólares, argumentando incumplimiento contractual. Por su parte, Alves presentó una contrademanda por casi dos millones de dólares, alegando daño moral, difamación y terminación unilateral del contrato.
En mayo de 2024, la FIFA falló a favor de Pumas, pero Alves apeló ante el TAS. El tribunal, tras revisar el caso, determinó que la rescisión del contrato fue legítima y ordenó al exjugador pagar una indemnización superior a la establecida inicialmente por la FIFA. Aunque el monto exacto no fue revelado, el fallo representa un revés significativo para Alves.
El caso de Alves ha estado marcado por controversias legales. En febrero de 2023, fue condenado en España a cuatro años y medio de prisión por agresión sexual, permaneciendo encarcelado 14 meses hasta marzo de 2024, cuando salió bajo fianza de un millón de euros. En marzo de 2025, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña lo absolvió del delito. Sin embargo, el fallo del TAS refuerza las consecuencias contractuales de sus acciones, consolidando la postura de Pumas en este conflicto. Este desenlace destaca la importancia de las cláusulas contractuales en el fútbol profesional y el impacto de las controversias personales en la carrera de los deportistas.

