El conflicto en la Franja de Gaza volvió a generar protestas simultáneas en dos puntos del mundo. En Israel, activistas y ciudadanos se movilizaron hacia la frontera sur, exigiendo al gobierno que permita el ingreso de ayuda humanitaria al enclave palestino y detenga los bombardeos que han dejado miles de muertos desde el inicio de la ofensiva.
La protesta, organizada por grupos civiles y asociaciones humanitarias israelíes, incluyó pancartas, bloqueos simbólicos y llamados urgentes a una tregua inmediata. “Esto no es defensa, esto es una tragedia humanitaria”, dijo uno de los portavoces desde el punto de concentración.
Casi al mismo tiempo, al otro lado del mundo, en Nueva York, una organización propalestina realizó una manifestación frente al Hotel Trump, lugar simbólico en Manhattan. Con cánticos, pancartas y banderas palestinas, denunciaron la complicidad de potencias occidentales con el conflicto, y pidieron una intervención inmediata de la comunidad internacional.
Estas protestas reflejan el creciente malestar social ante una crisis que parece no tener fin. Mientras tanto, en otros puntos del mundo se viven tensiones paralelas: en Moscú comenzó el juicio por el atentado en la sala de conciertos Crocus City Hall, que en 2024 dejó 145 víctimas fatales. En Tailandia, los ministros de Defensa de ese país y Camboya avanzaron en acuerdos tras recientes choques en la frontera. Y en Colombia, el presidente Gustavo Petro enfrenta una severa crisis fiscal a un año de dejar el cargo.
El mapa global se reconfigura entre tensiones políticas, humanitarias y económicas que exigen una atención internacional más efectiva.
