Por: Roberto Vargas
Desde aquella cena en 2016 donde compartieron una hamburguesa en una fiesta post-premios, la historia de Katy Perry y Orlando Bloom ha sido tan intensa como impredecible. Su compromiso en 2019 y el nacimiento de su hija Daisy en 2020 parecían consolidar una relación de cuento de hadas.

Pero en los últimos meses, las señales de distancia se han hecho visibles. Mientras Bloom asiste solo a eventos como la boda de Jeff Bezos en Venecia, Perry sigue con su gira internacional. Y no es el único indicio: se dice que su viaje espacial con la misión de Blue Origin fue motivo de conflicto, con Bloom expresando su desaprobación de forma contundente.

En paralelo, las carreras de ambos enfrentan retos. El nuevo álbum de Katy, 143, no ha tenido el impacto esperado, y su gira ha recibido críticas. A esto se suma que ya estarían dividiendo tiempos con su hija, lo cual refuerza los rumores de una posible separación.
Aunque no han hablado públicamente al respecto, todo apunta a que han decidido posponer cualquier decisión definitiva hasta diciembre, cuando finalice la gira de Perry. ¿Será una simple pausa estratégica o el cierre de una era?
