
El Congreso de la Unión vivió un episodio de alta tensión el pasado miércoles 27 de agosto, cuando Alejandro “Alito” Moreno, dirigente nacional del PRI, y Gerardo Fernández Noroña, presidente del Senado y de la Comisión Permanente, se enfrentaron en plena sesión.
Lo que inició como una discusión por el uso de la palabra terminó en empujones, gritos y hasta golpes frente a las cámaras y otros legisladores. La escena, captada en video y difundida en redes sociales, rápidamente se convirtió en tendencia.
Según los reportes, Moreno subió a la tribuna al concluir el Himno Nacional, reclamando que no se le había cedido la palabra. La tensión escaló rápidamente hasta convertirse en un altercado físico. En medio del caos, un colaborador de Noroña, identificado como Emiliano González, intentó separar a los políticos, pero terminó lesionado y tuvo que portar un collarín tras el incidente.
Después de los hechos, Fernández Noroña anunció que interpondrá denuncias penales contra Moreno y solicitará su desafuero, así como el de otros legisladores priistas involucrados. Por su parte, la Mesa Directiva del Congreso convocó a una sesión especial para el próximo viernes 29 de agosto, donde se abordará el tema y se analizarán posibles sanciones.
El incidente no solo ha generado polémica en México, sino que también ha sido retomado por medios internacionales, quienes destacan el clima de confrontación política en el país.
Con este altercado, el Congreso vuelve a estar en el centro del debate público, cuestionándose no solo la responsabilidad de los legisladores involucrados, sino también la imagen que proyecta una de las instituciones más importantes del país.

