
La profesora Carissa Véliz, especialista en ética en inteligencia artificial en la Universidad de Oxford, advierte que la privacidad es clave para la libertad y la democracia. Según explica, muchos adolescentes han crecido sin experimentar privacidad y desconocen las implicaciones de su ausencia en su futuro, desde discriminación laboral hasta limitaciones en sus libertades individuales.
Véliz subraya que la pérdida de privacidad no solo depende de los individuos, sino de cómo gobiernos y empresas gestionan los datos. “Ni siquiera cuando surgen los problemas es fácil conectar la pérdida de un dato con la discriminación que sufres más tarde”, señala. Por ello, defiende que los jóvenes deben involucrarse activamente en la creación de nuevas tecnologías éticas y en el uso consciente de sus datos.
Además, insiste en la importancia de las humanidades y la vida analógica: leer filosofía, historia y política ayuda a desarrollar pensamiento crítico, mientras que cultivar experiencias fuera de lo digital fortalece la autonomía personal y el bienestar.
