Un alimento con historia
El betabel, también conocido como remolacha en diversas regiones, tiene raíces que se remontan a la época de los romanos. Esta hortaliza ha formado parte de la alimentación humana durante siglos y no es difícil entender por qué: su combinación de sabor, textura y beneficios para la salud lo hace indispensable en la cocina y en la nutrición.

Aunque es un tubérculo, esto no significa que deje de ser una verdura. De hecho, todos los tubérculos son considerados verduras; la diferencia es que concentran la mayor parte de sus nutrientes en la raíz o en la parte del tallo que crece bajo tierra. En México, aunque el betabel prefiere climas fríos, puede cosecharse durante todo el año, lo que garantiza su disponibilidad constante.
Beneficios que sorprenden
El consumo de betabel no solo es delicioso, sino también saludable. Históricamente, los romanos utilizaban esta hortaliza para tratar fiebres leves, afecciones de la piel y problemas digestivos como el estreñimiento. En la actualidad, la ciencia respalda sus beneficios: contiene betacianina, un pigmento que además de dar color, tiene propiedades anticancerígenas.
Además, el betabel es rico en vitamina B9, que protege el corazón y contribuye a la salud cardiovascular. Su consumo regular también puede ayudar a regular la presión arterial, mejorar el rendimiento físico, reforzar el sistema inmunológico y disminuir los niveles de colesterol en la sangre.
Precauciones al consumirlo
Como sucede con cualquier alimento, es importante moderar su consumo. Comer betabel en exceso puede provocar efectos adversos como hipotensión, problemas digestivos, inflamación e incluso, en casos extremos, aumentar los niveles de ácido úrico, lo que puede derivar en artritis inflamatoria o gota.
En resumen, el betabel es un superalimento con una larga tradición y múltiples beneficios, pero siempre debe disfrutarse con equilibrio.

