Han pasado casi tres décadas desde que el virus Rage arrasó con el Reino Unido en 28 días después (2002), y ahora, 28 años después, la saga dirigida por Danny Boyle regresa con una intensidad renovada. El filme ha sido aplaudido por la crítica especializada, destacando su dirección madura, su tensión constante y la evolución profunda de su narrativa.
Danny Boyle, quien vuelve a dirigir la tercera entrega, declaró recientemente: “No quería hacer esta película solo por nostalgia. Quería cerrar el círculo con una historia sobre la reconstrucción y la memoria colectiva del trauma”. En efecto, 28 años después no solo muestra un mundo devastado por el virus: muestra una sociedad rota que intenta renacer… aunque sus peores monstruos no siempre son los infectados.

Entre los protagonistas, Cillian Murphy retoma su papel de Jim en un breve pero poderoso cameo, mientras que el protagonismo recae ahora en Jodie Comer (Killing Eve) y Aaron Taylor-Johnson, quienes interpretan a sobrevivientes con visiones opuestas del nuevo orden que surge tras la pandemia. Comer comentó: “Esta película habla del miedo, pero también de cómo decidimos seguir adelante con ese miedo a cuestas”.
La crítica ha alabado especialmente la dirección visual —introspectiva y violenta a la vez— y el uso del silencio como herramienta narrativa. El sitio IndieWire la llamó: “una secuela que no solo supera a su predecesora, sino que redefine el cine post-apocalíptico”.
Con escenas que combinan lo íntimo con lo caótico, 28 años después no es solo una película de horror: es una reflexión sobre el precio de la supervivencia y la fragilidad de nuestra humanidad.
