UN DÍA COMO HOY: el hallazgo de la Piedra del Sol, uno de los símbolos más importantes de México

El hallazgo que marcó a la historia de México
Un día como hoy, 17 de diciembre de 1790, fue descubierta la Piedra del Sol, también conocida como el Calendario Azteca, durante trabajos de nivelación en la entonces Plaza Mayor de la Ciudad de México. El monolito se encontraba enterrado boca abajo, como consecuencia del proceso de conquista y colonización que buscó ocultar los símbolos del mundo indígena.

De símbolo sagrado a objeto oculto
Tras la caída de Tenochtitlan, la Piedra del Sol fue derribada y sepultada para borrar su carga simbólica y religiosa. Durante siglos permaneció oculta hasta que su hallazgo permitió redimensionar el valor del conocimiento astronómico, matemático y ritual de la civilización mexica.

Su origen y significado
La Piedra del Sol fue labrada por mandato de Axayácatl, sexto tlatoani mexica, quien gobernó entre 1469 y 1481. Tallada en basalto volcánico, pesa 24.5 toneladas y mide 3.6 metros de diámetro, dimensiones que reflejan el dominio técnico y artístico alcanzado por los mexicas.

Aunque popularmente se le conoce como calendario, la piedra es en realidad un monumento cosmogónico, que representa la concepción mexica del tiempo, el universo y el movimiento del sol. En su centro se observa el rostro del dios solar Tonatiuh, rodeado por símbolos que aluden a las eras o “soles” anteriores de la humanidad.

Un mapa del tiempo y del universo
El monolito integra complejos sistemas de medición del tiempo como el tonalpohualli, calendario ritual de 260 días, y referencias al xiuhpohualli, calendario solar de 365 días. Sus glifos reflejan los ciclos cósmicos, la relación entre los dioses y el sacrificio como eje del equilibrio universal.

Del espacio público al resguardo histórico
Después de su descubrimiento, la Piedra del Sol fue colocada inicialmente en uno de los muros de la Catedral Metropolitana. Con el paso del tiempo, su valor histórico y cultural motivó su traslado, y en 1964 fue instalada de manera definitiva en el Museo Nacional de Antropología e Historia, donde hoy es la pieza central de la sala Mexica.

Un emblema de identidad nacional
A más de dos siglos de su redescubrimiento, la Piedra del Sol es uno de los símbolos más reconocidos de México a nivel mundial. Su presencia no solo representa el pasado prehispánico, sino también la resistencia cultural y la profundidad del conocimiento indígena, consolidándose como un legado que sigue fascinando a investigadores, visitantes y generaciones enteras.

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