Llámala por su nombre”: una campaña que exige nombrar la violencia para erradicarla

Noviembre 2025 | Ciudad de México

En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra la Mujer, se presentó la campaña “Llámala por su nombre”, una iniciativa que busca visibilizar las múltiples formas de violencia que viven las mujeres en México, y promover una conciencia colectiva basada en la empatía, la denuncia y la transformación social. Bajo el lema “Si no la llamamos por su nombre, corremos el riesgo de invisibilizarla”, la campaña plantea que sólo al reconocer la violencia como tal es posible combatirla.

Entre junio y julio de 2025 se llevó a cabo un estudio con metodología mixta en Ciudad de México, Nuevo León, Puebla y Estado de México, con una muestra representativa de 2,212 personas mayores de 18 años, hombres y mujeres. Con un nivel de confianza del 95 % y un margen de error de ± 2.09 %, los resultados revelaron una realidad contundente: 7 de cada 10 mujeres han experimentado algún tipo de violencia, con un promedio de 45 puntos sobre 100 en la escala de agresiones sufridas. El 61 % de las víctimas pidió ayuda a familiares, y el 25 % recurrió a amistades, mostrando que los círculos cercanos siguen siendo la principal red de apoyo.

La campaña combinó estrategias digitales y presenciales: un 70 % de las capacitaciones se impartieron en redes sociales, mientras que el 30 % se realizaron en puntos de alta afluencia. La idea fue generar diálogo, sensibilización y acción, tanto en espacios públicos como en el entorno virtual, donde la violencia digital —reconocida hoy en la Ley Olimpia— sigue siendo un problema urgente. “La violencia no distingue género ni orientación sexual. Lo que no se nombra no existe”, fue una de las frases más repetidas durante las presentaciones.

El panel principal fue moderado por la periodista Ana Grimaldo, quien abrió el diálogo junto a Tania Lentes Púrpura, creadora del movimiento que dio origen a la Ley Olimpia, y Silvia —directora de la institución Natura—, quienes coincidieron en la necesidad de actuar con empatía y amor frente a las víctimas. Se recordó el caso de Emma, una joven que se quitó la vida luego de que un video íntimo fuera difundido sin su consentimiento, hecho que inspiró la creación de una guía de apoyo que hoy lleva su nombre. La reflexión fue clara: la justicia debe centrarse en lo que la víctima necesita, no en lo que otros suponen que debe hacer.

Durante el encuentro se hizo énfasis en que la violencia institucional y la doble moral social son factores que perpetúan el problema. “Seguimos pensando que estos temas se resuelven a puerta cerrada, pero no. Hablarlos, visibilizarlos y acompañar a las víctimas es el primer paso”, expresó una de las ponentes. También se abordó la metáfora de la rana que no nota cómo el agua se calienta hasta quemarla, como ejemplo de los procesos lentos de normalización de la violencia.

La violencia no debe ser tolerada, en ninguna de sus formas”, fue la conclusión general de una campaña que llama a construir redes de apoyo sólidas, reconocer a las sobrevivientes y cuestionar los estereotipos que minimizan o juzgan a las víctimas. “Cuando toca cerca actuamos más de lo que declaramos; cuando nos toca a nosotras, hacemos menos de lo que imaginamos”, se escuchó en voz de Ana Grimaldo al cierre del evento. Una frase que resume la esencia de “Llámala por su nombre”: no basta con sentir empatía, hay que convertirla en acción.

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