En una jornada marcada por anuncios económicos de alto impacto, la presidenta Claudia Sheinbaum presentó el borrador del Paquete Económico 2026, un documento que busca trazar la hoja de ruta del gasto federal para el próximo año. El plan contempla un presupuesto total de 10.2 billones de pesos, con un incremento del 5.9 % respecto a 2025, y un giro claro en las prioridades gubernamentales.
De acuerdo con la propuesta, el Ejecutivo federal apuesta por fortalecer dos ejes principales: la infraestructura ferroviaria y la soberanía energética, particularmente a través de Petróleos Mexicanos (Pemex), que recibiría más de 517 mil millones de pesos, casi la mitad de la inversión pública nacional. La medida refuerza el compromiso del gobierno con los proyectos de transporte y energía estatales, pilares de la actual administración.
Sin embargo, este viraje presupuestal trae consigo recortes sensibles. La Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana y la Guardia Nacional sufrirían reducciones cercanas al 18 %, una decisión que ha generado inquietud entre analistas y legisladores opositores. Estos advierten que el país enfrenta aún graves desafíos de violencia e inseguridad, y que un menor financiamiento podría limitar la capacidad de respuesta del Estado.
Paralelamente, el secretario de Hacienda, Édgar Amador, subrayó la “resiliencia” de la economía mexicana pese a la contracción del 0.3 % del PIB registrada en el tercer trimestre del año. Según el funcionario, los fundamentos macroeconómicos permanecen sólidos: la deuda pública se ha reducido al 49.9 % del PIB y la recaudación tributaria aumentó un 9.2 %, cifras que —a su juicio— permiten mantener una política fiscal responsable y expansiva a la vez.
El proyecto presupuestal pasará ahora al Congreso de la Unión, donde será objeto de debate intenso. Más allá de los números, lo que está en discusión es la visión de país que plantea el nuevo gobierno: uno que prioriza la inversión pública estratégica, pero que deberá demostrar que puede mantener la seguridad y el crecimiento económico al mismo tiempo.
El Paquete Económico 2026 no solo distribuye recursos; también define una postura política. Con esta propuesta, Sheinbaum parece enviar un mensaje claro: su administración busca dejar una huella estructural en el desarrollo del país, aunque el costo político y social de esa apuesta aún está por verse.

