LA TIRANÍA DEL METRO CUADRADO

CRÍTICA AL DISEÑO DE LA VIVIENDA POPULAR.

El diseño de la vivienda popular esta condicionado, al factor económico minimizado al numero de metros cuadrados construidos afectando las relaciones interpersonales de los usuarios y el desarrollo propio de la vivienda 

En la reciente ola de conferencias sobre la vivienda su uso y evolución solo escucho utopías y mundos imaginarios de los expositores que  ciertamente tienen experiencia y nivel académico sobresaliente, pero en la práctica no veo sus postulaciones o sus propuestas aplicados a la realidad, lo que se ha visto es que si aplica en  viviendas de uso residencial, en cotos  de plusvalía  donde el nivel económico y social esta por encima de lo que realmente hace falta, donde los metros cuadrados no esta limitado a cierto numero es  a voluntad  del propietario.

Dichos espacios tienen mas metros cuadrados la sala que la casa o mas dinero invertido en un solo espacio que en una casa de interés popular, ciertamente hay también excepciones dado que he visto casas de techos de lámina bastante precarias con carros hasta del año, o casas de interés social donde prácticamente la sala tiene en toda una pared la televisión para ver miopemente una película.

Así de locos estamos hoy día en las viviendas que  queremos tener lujos que no corresponden y no es por que no, nos los merezcamos simplemente no podemos tener  un jardín amplio en un condominio ni cochera propia en ellos, o tener  recamaras de tres por tres en un coto residencial  ni casa de muñecas  en una de Infonavit, hoy día  las cosas están un poco desvirtuadas pero no irracionales.

Muchos de los diseños están elaborados en diseños de proyectistas que solo se dejan llevar por el espacio ilimitado y no por las necesidades básicas o simplemente  sintetizan las actividades  en un solo espacio multifuncional sin el previo análisis  correcto y adecuado del usuario según su estatus social y poder adquisitivo así como lugar o zona habitacional según su uso de suelo.

Proyectistas se casan con modelos que replican abusando de los metros cuadrados sin dejar espacio para actividades recreativas y sociales.

Como lo hemos mencionado en otros artículos a lo largo del año pasado y este la creación y diseños de espacios bien planeados coadyuvan a la mejora de la sociedad como grupo e individualmente mejora la salud social y por ende un mejor encajamiento del individuo en la sociedad

En el articulo anterior se hablo de Aguascalientes como ciudad en crecimiento y dotación de infraestructura en la cual no solo plazas mercados y servicios están bien distribuidos si no que está bien planeada el crecimiento de forma radial y circular que mejoran la movilidad y en ello inherente la disminución de estrés.

En síntesis, el debate sobre la vivienda popular debe trascender las «utopías» académicas y los modelos de lujo para confrontar la cruda realidad de la limitación económica y espacial. La actual práctica de diseño, impulsada por proyectistas que replican modelos sin un análisis socioeconómico adecuado del usuario, está comprometiendo la función esencial de la vivienda: ser un catalizador para la salud social y el desarrollo interpersonal. Urge que la planeación de la vivienda social deje de ser una simple ecuación de minimización de costos y se convierta en una herramienta de inclusión y bienestar, diseñando intencionalmente espacios que no solo sean habitables, sino que también fomenten la convivencia y mejoren la calidad de vida de sus ocupantes, tal como se sugiere con los modelos de crecimiento planificado, como el ejemplo de Aguascalientes.Concluimos que: El diseño de la vivienda popular en México se encuentra en una encrucijada ético-funcional. Mientras los indicadores económicos exigen una reducción constante de metros cuadrados, las necesidades humanas (psicológicas y sociales) demandan espacios dignos y suficientes. La conclusión ineludible es que la limitación de espacio es un factor de riesgo social. Para revertir esta tendencia, es imperativo que los desarrolladores y proyectistas abandonen el enfoque de «espacio ilimitado» y se centren en la multifuncionalidad inteligente y contextualizada. La verdadera solución no reside en construir más metros cuadrados indiscriminadamente, sino en optimizar cada centímetro mediante un diseño arquitectónico que esté profunda y correctamente anclado en el estatus social, poder adquisitivo y las actividades recreativas esenciales del usuario de la vivienda de interés popular. El buen diseño es un derecho social, no un lujo reservado a la vivienda residencial.

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