Brasil dio un paso histórico en la lucha contra enfermedades transmitidas por mosquitos con la inauguración en Curitiba de la mayor biofábrica del mundo destinada a producir mosquitos infectados con la bacteria Wolbachia. Este método innovador tiene como objetivo reducir la capacidad de los insectos para transmitir virus como el dengue, el Zika y el chikungunya, que en los últimos años han golpeado con fuerza a la población brasileña y de toda América Latina.
La planta, conocida como “Wolbito do Brasil”, cuenta con tecnología de punta y capacidad para generar hasta 100 millones de huevos de mosquitos por semana. Estos insectos no transmiten los virus y, al reproducirse con mosquitos silvestres, heredan la bacteria a las siguientes generaciones, logrando así una reducción significativa en la transmisión de enfermedades. El proyecto es resultado de la colaboración entre la Fundación Oswaldo Cruz (Fiocruz), el Instituto de Biología Molecular de Paraná y el World Mosquito Program.
El contexto es crítico: Brasil sufrió en 2024 uno de los peores brotes de dengue en su historia, con más de 6 mil muertes confirmadas. Con esta biofábrica, se espera proteger en los próximos años a más de 140 millones de personas, priorizando las zonas urbanas donde el mosquito Aedes aegypti prolifera con facilidad. Autoridades de salud pública celebran la iniciativa como un ejemplo de innovación aplicada a la prevención y resaltan que podría replicarse en otros países de la región con alta incidencia de dengue.

