
Por: Oldair Acosta
La creación de nuevos complejos, edificios e infraestructuras, así como polos de desarrollo que se presentan como generadores de economía a través de su plusvalía y el acceso a diversos servicios —hospitales, escuelas, supermercados, entre otros— suele justificarse como progreso. Sin embargo, detrás de este crecimiento también se encuentran dinámicas que transforman de manera profunda a las comunidades.
La planificación de nuevas áreas turísticas exige una reflexión crítica sobre el papel de arquitectos e ingenieros como mediadores entre intereses económicos y necesidades sociales. El diseño de espacios debe considerar no solo la eficiencia técnica, sino también la capacidad de preservar el tejido comunitario, fomentar la inclusión y resistir procesos de despojo.
En este contexto, surge el concepto de turistificación, entendido como el proceso de transformación de un lugar —especialmente ciudades y pueblos— donde el turismo se convierte en el motor principal de la economía y de la vida cotidiana, a menudo en detrimento de la población local y su cultura. Implica la adaptación de infraestructura y servicios para satisfacer a los visitantes, lo que puede generar consecuencias negativas para los residentes.
Concepto y características
Transformación del espacio:
La turistificación conlleva la adaptación del lugar a las necesidades del turismo, enfocando la oferta y los servicios hacia los visitantes, muchas veces a costa de los habitantes locales.
Impacto social:
Este proceso puede derivar en gentrificación, pérdida de espacios públicos y cambios en el tejido social y cultural, provocando tensiones entre residentes y turistas. El aumento en la demanda de vivienda altera el carácter de los barrios y eleva los costos de vida.
Ejemplos:
- Ciudades históricas: San Cristóbal de las Casas y San Miguel de Allende han experimentado un notable incremento en la turistificación, con consecuencias directas para sus comunidades.
- Barrios emblemáticos: Coyoacán ha sufrido transformaciones significativas debido a la proliferación de alquileres turísticos y negocios orientados exclusivamente al turismo.
Impacto económico:
La economía local se orienta cada vez más al sector turístico, desplazando otras actividades productivas y generando dependencia, además de un incremento en los precios de bienes y servicios.
Impacto ambiental:
La masificación turística produce consumo excesivo de recursos y aumenta los niveles de contaminación.
Consecuencias de la turistificación
- Pérdida de identidad cultural: Las tradiciones pueden diluirse, algunas festividades se ven modificadas o desplazadas, y el uso de suelo cambia de habitacional a comercial con fines turísticos.
- Desplazamiento de población: El alza en los precios de la vivienda obliga a los residentes a abandonar sus hogares. Casos como el complejo Mítikah en Xoco o el proyecto Designo en Huixquilucan ilustran este fenómeno.
- Transformación del paisaje urbano: La inversión en infraestructura turística eleva el valor de las propiedades y acelera la gentrificación.
Diferencias clave
- Turistificación: Se refiere a la conversión de un lugar en destino turístico, con la adaptación de espacios y servicios.
- Gentrificación: Implica el cambio en la composición social de una zona, con el desplazamiento de residentes de bajos ingresos por personas con mayor poder adquisitivo.
Ejemplo: un barrio histórico puede turistificarse al abrir hoteles boutique y tiendas de souvenirs; si además aumentan los alquileres y los precios de la vivienda, obligando a los residentes a marcharse, entonces también se estaría produciendo gentrificación.
Casos en México
San Miguel de Allende es uno de los ejemplos más notorios: la turistificación ha impulsado una gentrificación marcada por la llegada de extranjeros y la dolarización de la economía local. Guanajuato enfrenta un proceso similar en su centro histórico.
En la Ciudad de México, colonias como Condesa, Roma Norte, Juárez y el Centro Histórico han experimentado un auge inmobiliario de lujo y proyectos turísticos que han desplazado a pobladores de menores ingresos. Lo mismo ocurre en ciudades como Guadalajara, Monterrey y Puebla, especialmente en sus zonas céntricas.
En síntesis
La turistificación no es sinónimo de gentrificación, pero suele ser un factor que la impulsa o acelera. Ambos fenómenos están interconectados y requieren un análisis profundo para comprender sus implicaciones en las comunidades locales, donde el desarrollo económico no siempre se traduce en bienestar para quienes habitan el territorio.
