
Brasil se ha consolidado como el mayor exportador de carne vacuna del mundo, en gran parte gracias a la “supervaca” cebú. Esta raza, traída desde India y adaptada a los pastizales tropicales, combina resistencia al calor y enfermedades con carne de alta calidad. Cada año, ExpoZebu, la principal feria ganadera del país, celebra a estos ejemplares y subasta los más destacados, llegando a precios de hasta 25 millones de reales (unos 4 millones de dólares) por animal.
El ganado cebú se destaca por su ciclo de vida más corto y su capacidad para engordar rápido, lo que reduce el consumo de pasto y las emisiones directas de metano. Sin embargo, la expansión ganadera hacia la Amazonía genera deforestación y contribuye al cambio climático. A pesar de ello, los expertos aseguran que la genética del cebú podría ayudar a otros países a mejorar su producción y enfrentar condiciones climáticas más duras.
Desde su llegada masiva a fines del siglo XIX, los cebúes han transformado la ganadería brasileña. Gracias a programas de mejora genética y políticas públicas que apoyan la agroindustria, Brasil pasó de depender de ganado europeo vulnerable a convertirse en un gigante exportador. Hoy, con 225 millones de vacas y planes de duplicar esta cifra, la genética de las supervacas brasileñas podría alimentar al mundo, aunque con un costo ambiental que preocupa.
