Los secretos de Calakmul: El mural que revela la vida cotidiana de los mayas

Un mercado maya inmortalizado en la piedra

En lo profundo de la selva campechana, bajo un calor sofocante y una humedad implacable, un mural maya conserva intacta la vida cotidiana de una gran ciudad antigua. Entre sus personajes, destaca una mujer en un vestido azul traslúcido: la Señora del Atole, símbolo de un mercado vibrante que alguna vez fue el corazón de Calakmul.

Un encuentro exclusivo con la historia

Treinta y seis grados de temperatura, sensación térmica de cuarenta y una humedad del 94%. Con ese clima, la presencia de la mujer maya pintada con un vestido ligero parece casi lógica. Sus labios rojos y largos aretes azules contrastan con su piel, y aunque su nombre real es un misterio, un texto jeroglífico a sus espaldas la identifica como aj ul, la persona del atole.

Esta imagen forma parte del mural conservado en la pirámide de Chi’k Naahb, un complejo de élite en Calakmul. Aunque la zona arqueológica está abierta al público, el acceso a este mural es restringido. Solo unas pocas personas, como la restauradora Gabriela Mora Navarro y la arqueóloga Adriana Velázquez Morlet, pueden abrir la puerta metálica que lo resguarda.

La pirámide que cuenta historias del mercado

Al cruzar esa puerta, el aire se siente denso como en un sauna. Allí está la Señora del Atole, pintada de pie, entregando una gran vasija a otra mujer más joven, vestida con prendas sencillas. La escena se enmarca en la Subestructura IV, un basamento de 4.7 metros de altura donde los muros narran escenas de un mercado, algo único en el arte maya.

En las pinturas, hombres, mujeres e incluso un niño intercambian productos: atole, tamales, maíz, textiles, tabaco y sal. Un cargador lleva una gran vasija en su mecapal, otros personajes comen tamales o beben atole en vasos pintados de azul.

“La Señora del Atole probablemente era una mujer importante”, explica la arqueóloga Velázquez Morlet. “Su vestido es espectacular y quizá administraba el mercado. La otra mujer, que recibe la olla, podría estar cargando o comprando el producto”.

Detalles que revelan jerarquías

Cada personaje está plasmado con un detalle sorprendente: vestimenta colorida, tocados, sombreros y brazaletes que revelan diferencias sociales. Descubierto entre 2001 y 2004, el mural es un testimonio invaluable de la vida en Calakmul.

Los especialistas sugieren que Chi’k Naahb funcionaba como mercado central, complementado por otros mercados periféricos controlados por élites locales. Aunque aún no se determina si fue el primero de la ciudad, su papel fue clave en la economía maya.

El reto de conservar un tesoro delicado

La humedad es el mayor enemigo de estos murales. Gabriela Mora explica que los muros “sudan” y provocan el desprendimiento de pigmentos. “No usamos escobas ni recogedores, cada fragmento se reincorpora manualmente. Además, aplicamos nanopartículas de óxido de calcio para consolidar la pintura”.

El espacio se mantiene cerrado para evitar daños por ventilación y plagas. Incluso se colocó un techo inclinado para desviar la condensación y preservar la estructura. “No podemos trabajar más de seis horas seguidas aquí dentro, en verano hemos llegado a estar a 50 grados”, detalla la restauradora.

Más secretos bajo la selva

Antes de salir, las investigadoras mencionan otra esquina de la pirámide en restauración y señalan una plataforma cercana de 200 metros. Ahí, nuevos murales muestran lirios acuáticos, aves y peces que aluden a las aguadas, depósitos mayas de agua.

En maya clásico, Chi’k Naahb significa “Aguada de Coatíes”, una referencia al agua, elemento vital que también se asocia con el inframundo. Estos murales, con flora y fauna local, siguen siendo estudiados y preservados con apoyo de la Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas.

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