En las calles de la Ciudad de México se han vivido protestas intensas este 18 de julio, con un enfoque firme contra la gentrificación que afecta colonias como Condesa y Roma . Ciudadanos y colectivos marcharon por avenidas principales, portando pancartas con mensajes como “gringo go home”, alzando la voz contra el incremento de rentas, el turismo de estadías cortas y la presión que expulsa a vecinos tradicionales .
Entre consignas y el quema simbólica de objetos representativos, los manifestantes exigían políticas públicas claras para regular los alquileres vacacionales y frenar la especulación inmobiliaria, invitando a las autoridades a reforzar controles y fomentar viviendas para los residentes históricamente presentes .

La marcha transcurrió mayormente en calma, aunque con momentos tensos al bloqueo parcial de algunas calles, lo que provocó ajustes en rutas y operativos de la Secretaría de Movilidad. La fuerza del reclamo reflejó el hartazgo de comunidades que ven su identidad desvanecerse frente al avance del turismo residencial .
Este tipo de movilización destaca por su carácter local: vecinos que no buscan visibilidad mediática, sino soluciones reales como controles al turismo, regulación de rentas y apoyo al comercio de barrio. La protesta revive el debate sobre equidad urbana y derecho a la ciudad .
Queda claro que el fenómeno de gentrificación no es solo económico, sino también cultural: afecta el tejido social de comunidades que resisten para no ser desplazadas, y este martes lo hicieron escuchar en voz alta.

