La tierra volvió a abrirse en Islandia. La península de Reykjanes, ubicada en el suroeste del país, ha sido escenario de una nueva erupción volcánica, la novena desde finales de 2023. Esta serie de eventos confirma el despertar de una región que estuvo en silencio durante casi 800 años antes del resurgimiento volcánico en 2021.La actividad se concentra en una falla geológica crítica: la Dorsal Mesoatlántica, donde las placas tectónicas euroasiática y norteamericana se separan. Este fenómeno convierte a Islandia en un laboratorio natural de fuego y hielo, con constantes movimientos sísmicos y emisiones de lava.Las erupciones en esta zona son de tipo fisural. Es decir, la lava no brota desde un cráter central, sino a través de grietas en el suelo. Aunque esto reduce el riesgo de explosiones violentas o columnas de ceniza que afecten el espacio aéreo, las emisiones de gases tóxicos y el avance de la lava sí representan peligros reales para la población local.Grindavík, un pueblo pesquero cercano, ha sido evacuado nuevamente. Además, la icónica Laguna Azul ha cerrado por precaución, como ya ha ocurrido en erupciones anteriores. Las autoridades islandesas, encabezadas por la Oficina Meteorológica de Islandia (IMO), mantienen un monitoreo permanente del fenómeno.Islandia no solo vive una nueva erupción, sino una etapa volcánica activa que podría extenderse por décadas.
Islandia vuelve a rugir: novena erupción sacude la península de Reykjanes
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