La época de oro del cine mexicano no solo estuvo marcada por glamour, talento y películas inolvidables, también por tragedias que envolvieron a algunas de sus estrellas más queridas. Una de las más impactantes fue la muerte de Blanca Estela Pavón, actriz talentosa que perdió la vida en un accidente aéreo a los 23 años, tras tomar el lugar de “Viruta” en un avión que jamás llegó a su destino.

Un talento que despegaba
Nacida en Minatitlán, Veracruz, Blanca Estela Pavón encontró desde muy joven su vocación artística. Su carrera comenzó en los estudios Metro-Goldwyn-Mayer, no como actriz de cine, sino como voz de doblaje, una faceta poco conocida que revelaba ya su versatilidad y carisma. No pasó mucho tiempo antes de que conquistara las pantallas mexicanas con su frescura, presencia escénica y talento nato.
En el auge de su carrera, Pavón se convirtió en una de las figuras más queridas del público. Su participación en películas como “La mujer que yo perdí”, “En los altos de Jalisco” y, sobre todo, “Nosotros los pobres” junto a Pedro Infante, la consolidó como una actriz de primera línea. Su trabajo le valió un Premio Ariel como Mejor Actriz, un reconocimiento que marcaba lo que prometía ser una carrera aún más luminosa.
El fatídico vuelo hacia el Popocatépetl
El 26 de septiembre de 1949, Blanca Estela Pavón abordó un avión Douglas DC-3 procedente de Oaxaca con destino a la Ciudad de México. Tenía compromisos de trabajo y debía regresar cuanto antes. Lo que pocos sabían es que ese asiento le pertenecía originalmente al actor Marco Antonio Campos, mejor conocido como Viruta, quien se lo cedió a Pavón tras su insistente petición.
El avión despegó cerca del mediodía, pero pronto comenzaron los problemas. Fuertes turbulencias, baja visibilidad y altitud crítica pusieron en alerta al piloto, quien logró comunicarse con la torre de control para reportar las complicaciones cuando ya habían pasado Puebla. Minutos después, la aeronave desapareció del radar.
Más tarde, tras una intensa búsqueda, se confirmó la tragedia: el avión se había estrellado en las faldas del volcán Popocatépetl, y no hubo sobrevivientes. El cuerpo de Blanca fue hallado cerca del de su padre, Francisco B. Pavón, con quien viajaba. Uno de los pobladores que colaboró con las labores de rescate envolvió su cuerpo en un petate antes de ser trasladado a la capital.
“Se nos fue ‘La Chorreada’”
La noticia sacudió al país. El mundo del espectáculo quedó en silencio ante la pérdida de una joven promesa. Durante su funeral en la Ciudad de México, celebridades del cine nacional acudieron a darle el último adiós. Entre ellos, Pedro Infante, con quien compartió una entrañable amistad y escena. Con lágrimas en los ojos, exclamó una frase que quedaría en la memoria colectiva: “Se nos fue ‘La Chorreada’”.
El destino fue irónico y trágico. Ocho años más tarde, Infante también moriría en un accidente aéreo, sellando un capítulo doloroso en la historia del cine mexicano.

