Los sentidos son los medios por los que el cuerpo humano recibe información de su entorno y la procesa para interpretar lo que está a su alrededor. Esto lo hace a través de órganos sensoriales que transforman los estímulos externos en señales eléctricas que son enviadas al cerebro para su procesamiento y posterior interpretación (*1)
Los cinco sentidos son:
- Vista: permite percibir el entorno a través de la luz y los colores.
- Oído: facilita la percepción de sonidos y vibraciones.
- Olfato: permite detectar olores y aromas.
- Gusto: facilita la identificación de sabores a través de las papilas gustativas.
- Tacto: permite sentir texturas, temperaturas y presiones a través de la piel.
Estos sentidos son fundamentales para nuestra interacción con el mundo que nos rodea y para nuestra supervivencia, además de ser fundamenta para la alimentación.
La industria alimentaria sabe muy bien qué es una gran inversión el que sus productos estimulen cada vez más los sentidos (en ocasiones el costo del empaque es mayor que el alimento mismo), provocando más placer y más necesidad por consumirlos, siendo el resultado más ventas y más ganancias, Mientras tanto, el consumidor gasta grandes cantidades de dinero, e ingiere sin quedar satisfecho grandes cantidades de alimentos, generando que vaya ganando más peso y perdiendo la salud.
Referencia:
(*1): https://www.significados.com/los-5-sentidos/
Ahora les contaré la historia de un paciente que hace referencia a este tema.
CUIDADO CON LOS CINCO SENTIDOS (año 1989)
Recuerdo a Marco, mi hijo de tres años, sentado sobre el carrito del supermercado llorando con gran sentimiento, agarrado con todas sus fuerzas a uno de los anaqueles para que no podamos avanzar. Me grita palabras que no entiendo, pero que, si tuviera mayor edad y vocabulario, sé que me serían muy dolorosas. Tengo que sonarle la nariz por tanto escurrimiento, y todo porque no le quise comprar una bolsita de papas fritas. Decidí no comprarlas en esa ocasión, lo que se tradujo en una rápida y tormentosa visita a dicho establecimiento. Al llegar a casa y reposar la trágica experiencia, traté de analizar por qué nunca había visto que mi pequeño hijo se comportara de tal manera para conseguir una manzana.
Mi análisis fue el siguiente: en mi propia casa y sin mi “autorización” la televisión lo bombardean con mensajes de felicidad y satisfacción instantánea en forma de “frituras#, y como en mi casa no se dicen mentiras, Marco presupone que lo que escucha es bueno y cierto.
La poderosa oferta de satisfacción instantánea se encuentra en esa BOLSITA de colores fosforescentes y muy llamativos que estimula el sentido de la VISTA. Es ruidosa, ante cualquier pequeño movimiento suena, activando el sentido del OIDO. Al abrirla sale un aroma muy especial que va directo a estimular el sentido del OLFATO. Es lisa y agradable al tacto, que contrasta con lo áspero y rasposo del contenido, activando el sentido del TACTO y, finalmente al probar dichas frituras son muy saladas o, muy ácidas o, muy picosas o, de sabores intensos, lo que es siempre un gran estímulo al sentido del GUSTO. Y como si fuera poco, en el kínder hay libre venta de estos productos a los niños, a quienes, inclusive, les dan crédito sin autorización de los padres.
¿Como se puede competir con todo esto? Mi esposa y yo Platicamos largo y tendido sobre estos hechos, tomando las siguientes determinaciones:
– Ya no está prohibido comprar esos productos, pero los compramos de manera muy limitada. Con lo que nuestras visitas al supermercado ya no son una tragedia.
– Los viernes, Marco se lleva al kínder alguna de estas bolsitas para comer de lunch, sabe que los demás días no lo puede comer, ya que se compra una bolsita por semana.
– Todos los días se va perfectamente desayunado.
– Por supuesto se canceló el crédito en la tiendita del kínder.
– Se limitó el tiempo de ver la televisión, esto se logró al meterlo a tomar clases de natación.
– Y sin duda lo más importante fue que a partir de ese día, ni mi esposa ni yo comemos esos productos, “sin importarnos no tener ese gran placer instantáneo en nuestras manos”
No puedes cambiar de dónde vienes, pero si hacia donde te diriges… atrévete a influir de manera positiva en tu destino.
Dr. Marco Villalvazo
Médico General Certificado
Educador en Diabetes Certificado
Diplomado en Nutrición y Obesidad
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