Validación Emocional en la Crianza: Clave para el Desarrollo y la Confianza de los Hijos

Las emociones de nuestros hijos aparecen por una razón, ya sea una situación que los hace felices o algo difícil y doloroso de afrontar. Todo lo que viven tiene una causa, así como todo lo que experimentan. Por eso, es importante que como padres aprendamos sobre la validación emocional, ya que es una herramienta clave para ayudarles a entender sus emociones y fortalecer su bienestar emocional.

Es fundamental recordar que es humano sentir emociones y que estas juegan un papel esencial en la vida de nuestros hijos. Sin embargo, muchas veces los adultos, en un intento de tranquilizarlos, minimizamos sus sentimientos con frases como “no pasa nada” o “no es para tanto”. Aunque la intención sea buena, este tipo de respuestas pueden hacer que los niños sientan que sus emociones no son importantes o válidas.

Muchas personas desconocen cómo manejar sus propias emociones y las de los demás, por lo que en la crianza es clave aprender sobre validación emocional y su impacto en el desarrollo de los hijos.

La validación emocional es el acto de reconocer y aceptar los sentimientos de nuestros hijos, mostrándoles respeto y empatía. Validar sus emociones no significa que estemos de acuerdo con ellas, sino que entendemos que sus sentimientos son una respuesta natural a lo que están viviendo. La psicóloga Marsha M. Linehan define la validación emocional como la acción de comunicar aceptación y comprensión de las experiencias y emociones de otra persona sin necesidad de estar de acuerdo con ellas, reconociendo que son comprensibles dadas las circunstancias.

Como padres, validar significa entender que lo que nuestros hijos están sintiendo es importante y que su reacción tiene sentido desde su perspectiva. Expresar interés por sus emociones sin juzgarlas fortalece su confianza y seguridad emocional.

Para validar emocionalmente a nuestros hijos, no es necesario justificar o dar lógica a su reacción, sino comprender que, según su edad y experiencia, es natural y válido que sientan lo que sienten. Algunas estrategias para lograrlo incluyen escuchar atentamente lo que expresan sin interrumpir, validar sus sentimientos asegurándoles que es normal sentirse así, empatizar poniéndonos en su lugar y mostrando comprensión, preocuparnos genuinamente por su bienestar y brindar apoyo emocional haciéndoles saber que cuentan con nosotros.

Acompañarlos en su proceso de crecimiento emocional también significa enseñarles que existen profesionales de la salud mental que pueden ayudarles si enfrentan emociones difíciles. Mostrarles que buscar apoyo es una opción saludable puede marcar la diferencia en su desarrollo.

Validar a nuestros hijos puede ser tan simple como prestar atención cuando nos cuentan algo importante o evitar emitir juicios que los hagan sentir inseguros sobre sus emociones. La validación también nos permite, como padres, reconocer y aceptar nuestras propias emociones, lo que nos ayuda a modelar un comportamiento emocionalmente saludable para ellos.

Si sientes que te cuesta poner en práctica esta habilidad con tus hijos, un psicólogo puede orientarte para aprender estrategias de validación que fomenten un vínculo emocional más fuerte en la familia.

Existen muchas maneras de validar las emociones de los niños. Algunas frases que pueden ayudar incluyen: “Entiendo que te sientas triste por esto, es normal que te afecte”, “Veo que estás enojado, es una reacción comprensible ante lo que te pasó”, “Me imagino que te sientes frustrado y decepcionado, yo también me sentiría así”, “Entiendo por qué te preocupa, porque es importante para ti”. También es útil hacer preguntas como “¿Cómo te hace sentir esto?” o reafirmar nuestro apoyo diciendo “Estoy aquí para lo que necesites, entiendo que esto es difícil para ti”.

La validación emocional es clave en la crianza porque fortalece la confianza entre padres e hijos y crea un vínculo más profundo. Además, ayuda a los niños a entender sus emociones sin juzgarse a sí mismos, promoviendo una autoestima más sana y una mejor gestión emocional.

Por otro lado, invalidar constantemente sus sentimientos puede llevarlos a perder la confianza en nosotros y generar un distanciamiento emocional. Si un niño siente que sus emociones no son tomadas en cuenta, puede optar por dejar de compartir lo que siente o incluso comenzar a dudar de la validez de sus propios sentimientos.

Si validar las emociones te resulta difícil, es posible que en tu infancia no recibieras suficiente validación o que hayas crecido en un entorno donde se priorizaban ciertas emociones como la felicidad mientras se evitaban otras como la tristeza o el enojo. Sin embargo, es posible aprender a validar y darle a nuestros hijos el apoyo emocional que necesitan. Un especialista en salud mental puede ayudarte a incorporar la validación emocional en la crianza y mejorar la relación con tus hijos, brindándoles un entorno seguro y comprensivo para crecer emocionalmente saludables.

Noticias recientes

Related articles

¿Tienes un evento social en puerta?

spot_imgspot_img