En un movimiento sorpresivo, el gobierno de Hungría anunció su retiro oficial de la Corte Penal Internacional (CPI), apenas horas después de recibir al primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, en una visita diplomática a Budapest.
La decisión ha generado inquietud en la comunidad internacional, dado que ocurre en un contexto de crecientes tensiones entre Israel y organismos internacionales que han iniciado investigaciones contra altos funcionarios israelíes, incluyendo al propio Netanyahu.

Fuentes cercanas al gobierno húngaro señalan que la salida de la CPI responde a una “reevaluación de la soberanía nacional en temas judiciales internacionales”. Sin embargo, analistas coinciden en que el momento del anuncio —coincidiendo con la visita de Netanyahu— no es casual, y podría interpretarse como una muestra de respaldo político.
Desde su creación en 2002, la CPI ha sido el tribunal encargado de juzgar crímenes de guerra, de lesa humanidad y genocidio. El retiro de Hungría representa un desafío a este sistema, y podría abrir la puerta para que otros países sigan el mismo camino.