Por: Oldair Acosta López

El consumo de energía se ha convertido, hace ya muchos años, en un componente esencial de la vida moderna, tanto a nivel de desarrollo industrial como de calidad de vida en general.
Habitualmente es concebida como el motor de la economía, sin embargo, su producción y utilización plantean presiones sobre el ambiente, tanto desde el punto de vista de los impactos que genera durante la explotación del recurso, como la contaminación resultante de sus residuos o emisiones finales. Cabe destacar la importante contribución del sector generador de energía a las emisiones de gases de efecto invernadero.
Al mismo tiempo, hoy nos enfrentamos a una de las mayores crisis de energías, producto de la escasez de combustibles fósiles como el petróleo. De alguna manera estamos atravesando el fin de la era del petróleo, el fin de la energías a partir de la quema de combustibles fósiles, pero también empezamos a transitar una nueva era de las energías alternativas. La atenuante crisis energética contribuyó a la difusión de las energías que se presentan como alternativas.
Se entiende por energías alternativas a aquellas que, a diferencia de las energías
Convencionales, utilizan recursos renovables y poseen una fuente prácticamente inagotable en relación a la vida del hombre. Caracterizan a estas, el hecho de producirse de manera continua, lo que les da el carácter de inagotables y se originan en procesos ambientales y atmosféricos naturales tales como el caso del sol, el aire, el viento, el movimiento de las olas en la superficie del mar y el calor interior de la tierra, entre otras
El Biogás es una mezcla de gases compuesta principalmente por Metano (CH4) y Bióxido de Carbono (CO2), que se obtiene de la fermentación de la materia orgánica debido a la ausencia de aire y la acción de un grupo de microorganismos anaerobios.
De manera natural se produce en pantanos y/o en cuerpos de agua ricos en materia orgánica la cual está expuesta a la acción digestiva de microorganismos. Pero también los tiraderos de basura o rellenos sanitarios pueden ser fuentes para producirlo.
Dicho gas fue descubierto en 1667 y en 1808 Humprey Davy inicio la experimentación con él. Para 1884 Pasteur y Gayón reportaron que la fermentación de estiércol producía un gas que podía utilizarse para calentar e iluminar. Por lo que a partir de 1896 el biogás fue usado en el alumbrado de una calle de Exeter, Inglaterra, siendo esta su primera aplicación importante.
El biogás o gas biológico, es un gas combustible que se produce a través de la fermentación anaeróbica de desechos orgánicos; en forma natural y espontánea se forma en los lugares en que hay acumulación de esos desechos; pero también se produce en tanques construidos especialmente para este fin, llamados digestores o biodigestores.
En el año 1890 se construye el primer biodigestor a escala real en la India y ya en 1896 en Exeter, Inglaterra, las lámparas de alumbrado público eran alimentadas por el gas recolectado de los digestores que fermentaban los lodos cloacales de la ciudad.
Tras las guerras mundiales comienza a difundirse en Europa las llamadas fábricas productoras de biogás cuyo producto se empleaba en tractores y automóviles de la época. En todo el mundo se difunden los denominados tanques Imhoff para el tratamiento de aguas cloacales colectivas. El gas producido se lo utilizó para el funcionamiento de las propias plantas, en vehículos municipales y en algunas ciudades se lo llegó a inyectar en la red de gas comunal.
Durante los años de la segunda guerra mundial comenzo la difusión de los biodigestores a nivel rural tanto en Europa como en China e India que se transformaron en líderes en la materia.
Esta difusión se ha visto interrumpida por el fácil acceso a los combustibles fósiles y la recién en la crisis energética de la década del 70 se reinicio con gran ímpetu la investigación y extensión en todo el mundo incluyendo la mayoría de los países latinoamericanos.
Los últimos 20 años han sido fructíferos en cuanto a descubrimientos sobre el funcionamiento del proceso microbiológico y bioquímico gracias al nuevo material de laboratorio que permitió el estudio de los microorganismos intervinientes en condiciones anaeróbicas (ausencia de oxígeno).
Los países generadores de tecnología más importantes en la actualidad son: China, India, Holanda, Francia, Gran Bretaña, Suiza, Italia, EE.UU., Filipinas y Alemania. En el ámbito de la energía renovable, esta materia orgánica es conocida como bio masa. La fermentación y biodegradación de la biomasa produce biogás mediante la acción de microorganismos anaerobios.
Esta fuente de energía se ha empleado en estos últimos años en lo que se empezó a poner de moda la terminología que ya hemos venido hablando, Sustentabilidad, Sostenibilidad, Ecotecnologías, en las cuales el aprovechamiento máximo de los propios recursos que genere un edificio o inmueble sea aprovechado y así evitar alto consumo de energías no renovables y menos contaminación, pensemos en que usos darle a los desperdicios que generamos en la ciudad ya que muchos de estos ya no son reutilizados ni en compostas simplemente son enviados al basurero.