El Estadio Ciudad de los Deportes, ubicado en la alcaldía Benito Juárez, es más que un recinto histórico del fútbol mexicano: es un ejemplo de excelencia en el mantenimiento de campos deportivos. Este semestre, el estadio se convirtió en el hogar de cuatro equipos: Cruz Azul, América, Atlante y América femenil. A pesar del intenso calendario de juegos, el césped ha superado todas las expectativas, convirtiéndose en un aliado clave para el éxito de los equipos locales.
Un césped diseñado para ganar
El secreto de este campo radica en su meticuloso mantenimiento. Según Rodolfo Villalobos, encargado de la cancha, el pasto del estadio tiene una altura específica de entre 16 y 20 milímetros. Este detalle permite que el balón se desplace a mayor velocidad, ofreciendo una ventaja táctica a los equipos locales. Además, los jardineros trabajan más de ocho horas diarias para garantizar que los 10,800 metros cuadrados de césped estén en perfectas condiciones y con un corte uniforme.
Villalobos explicó que la clave está en la coordinación con técnicos como André Jardine y Martín Anselmi, quienes supervisan el campo y sugieren ajustes para mejorar el rendimiento. “Es un trabajo en equipo que incluye al personal del estadio, los jardineros del Azteca y la Federación Mexicana de Futbol”, afirmó.
Resultados que hablan por sí mismos
Desde que el estadio se convirtió en el hogar de cuatro equipos este semestre, se han jugado 31 partidos, y los resultados son impresionantes. Los clubes locales han llegado al menos a las semifinales de sus torneos, y de esos encuentros, solo cinco han terminado en derrota para los anfitriones.
Este desempeño excepcional no ha pasado desapercibido. Tanto Iván Alonso, directivo de Cruz Azul, como el cuerpo técnico del América han elogiado el estado de la cancha. “Es un orgullo para nosotros escuchar esas felicitaciones. Llegamos desde las siete de la mañana y trabajamos hasta la noche para garantizar que el campo esté en condiciones óptimas”, comentó Villalobos.
El reto de mantener la cancha impecable
El alto volumen de partidos ha obligado al equipo encargado del césped a trabajar incluso de madrugada. Villalobos compartió que después de un partido, el trabajo no termina: “Si jugamos un jueves, viernes, sábado y domingo, toda la noche estamos trabajando para que al día siguiente el campo esté listo”.
A pesar de las largas jornadas y la presión constante, el equipo de mantenimiento ha logrado disipar las dudas iniciales sobre la capacidad del estadio para resistir un calendario tan exigente. La Federación Mexicana de Futbol ha certificado la cancha en cada inspección, verificando parámetros como altura, consistencia, jugabilidad y PH del césped.
Un final de ensueño para el Apertura 2024
El Estadio Ciudad de los Deportes albergará las semifinales de ida y vuelta entre Cruz Azul y América, con al menos un partido asegurado para la gran final de la Liga MX. Este recinto no solo ha sido testigo de grandes momentos futbolísticos, sino que también ha demostrado ser un modelo de excelencia en el cuidado de su campo.

Para los encargados del césped, el trabajo es un orgullo y un compromiso constante. “Es desgastante, pero saber que el esfuerzo contribuye al éxito de los equipos lo hace valer la pena”, concluyó Villalobos.
Un estadio que hace historia
Con el césped como su mayor aliado, el Estadio Ciudad de los Deportes no solo se consolida como un ícono del fútbol mexicano, sino como un ejemplo de cómo el trabajo en equipo puede transformar desafíos en ventajas competitivas.